Constitución, barrio de batallas, drogas y robos

 

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Vecinos del barrio denuncian la creciente inseguridad. Hay prostíbulos, "batallas campales" a la salida de bares y boliches y se vende paco y todo tipo de drogas. También operan bandas de chicos delicuentes.

Como epicentro en la estación de trenes de Constitución, el barrio se fue "deteriorando" desde allí hacia a sus alrededores. Los vecinos denuncian que tienen miedo de salir a la calle y que viven enrejados o se vieron obligados a colocar cámaras y cerraduras blindadas (si su poder adquisitivo se lo permite) .

Denuncian también que las calles están tomadas por las prostitutas, vendedores de droga (especialmente paco) y que son muy habituales violentas peleas callejeras.

También, advierten que siguen existiendo talleres textiles clandestinos, donde se explota a los empleados, aguantaderos repletos de delicuentes y prostíbulos que son cerrados y luego, se vuelven a abrir.

"Hay aguantaderos en todas las cuadras, prostíbulos, gente viviendo en las calles, el servicio de limpieza nunca da abasto y, lo peor de todo, chicos deambulando. Roban, consumen paco. Es triste", resume un vecino en declaraciones al diario Clarín.

También señalan que muchas bandas están integradas por chicos que consumen paco y roban a todos, incluso a otros chicos de su edad que salen del colegio. En los comercios, trabajan tras la rejas y separan los mostradores de los clientes. Algunos, sólo atienden a aquellos que conocen.

"Los alrededores de la plaza y la estación también son peligrosos: entre la gran cantidad de gente que a diario llega a la estación, los puestos de comida y la venta ambulante, se genera un movimiento que es aprovechado por los delincuentes", señala otro residente del barrio.

Por su parte, la cooperativa barrial La Alameda señala otra realidad: estima que sólo en los alrededores de la terminal hay 30 prostítbulos, donde se explota a mujeres y se venden todo tipo de drogas. "Con la cooperativa, junto a un grupo de legisladores porteños y nacionales, hemos denunciado a muchos de estos locales. Logramos que algunos cierren, pero sabemos que reabrieron en otros lugares", advierte Gustavo Vera, presidente de La Alameda.

Sin embargo, para algunos vecinos, la presencia de travestis y prostitutas es "un mal menor", ya que los sábados se generan trifulcas muy peligrosas. "Hay peleas, gritos, amenazas, botellas rotas que usan como armas. Empiezan a las cinco, seis de la mañana y siguen por horas. Y el domingo a la mañana, cuando bajás a comprar el diario o hacer las compras, los ves tirados por la vereda, durmiendo", señala Verónica Otero, una vecina de Santiago del Estero al 1300.
Pero sin dudas, el crecimiento del consumo de paco es uno de los nuevos y más preocupantes problemas que acechan a la zona. "Es un típico lugar de venta y consumo, como Once o Retiro. En Constitución conocí chicos de 9 años consumiendo", narra María Rosa González, una madre que lucha contra este flagelo.

"La mayoría de los chicos está de paso, suelen ser del Conurbano o de alguna villa de Capital, pero como es el lugar en el que se proveen se terminan instalando en alguna casa tomada o simplemente en la calle", detalla.