El juicio a un joven motoquero que confesó haber cometido ocho ataques sexuales y robos contra nueve chicas de entre 15 y 20 años entre fines de 2005 y principios de 2007 en distintos barrios porteños, continuará hoy con el alegato de las partes y posiblemente la sentencia.
Aplicando la Ley Blumberg de sumatoria de penas, el imputado Maximiliano Roberto Di Consoli (24), podría hoy recibir una pena de hasta 50 años de prisión, aunque según fuentes judiciales, la pena del motoquero podría rondar los 30 años.
El debate se reiniciará hoy a las 12 en una de las salas de planta baja del edificio judicial de Lavalle 1171, ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 17, integrado por los jueces Silvina Rivarola, Alejandro Noceti Achaval y Enrique Gamboa.
La confesión que realizo ayer Di Consoli hizo abreviar los tiempos del juicio, se decidió incorporar las pruebas por lectura y pasar hoy directamente a los alegatos.
El primero en alegar será el fiscal de juicio Julio César Castro, quien también tiene a cargo la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual, y luego lo harán los tres abogados querellantes, entre ellos Donato Perillo, y el defensor Ramón Mosquera Villar.
"Acepto todos los cargos. No tengo mucho para decir, sólo pedirles perdón, aunque sé que con eso no voy a cambiar nada", dijo ayer en su indagatoria el confeso violador.
"No estaba en mis cabales (cuando ocurrieron los hechos) porque estaba con pastillas de Rivotril. Pido disculpas por más que no pueda enmendar nada", señaló el imputado ante la mirada incrédula de cuatro de sus víctimas.
Sólo una de las chicas pidió declarar ayer ante el tribunal y se trata de una adolescente que tenía 16 años cuando el 21 de marzo del año pasado fue atacada por Di Consoli en el barrio porteño de Villa Luro.
Di Consoli llegó a juicio acusado de siete abusos sexuales con acceso carnal agravados por el uso de arma, una tentativa de abuso y ocho casos de robo agravado, todo cometido en nueve episodios distintos contra nueve mujeres adolescentes o jóvenes.
Lo curioso es que la investigación determinó que cuando cometió estos ataques violó la prisión domiciliaria de la que gozaba, ya que en 2004 fue condenado a siete años y medio de prisión por un Tribunal Oral de Morón por dos abusos sexuales.
Violador sobre dos ruedas
En todos los casos el modus operandi era el mismo: llegaba con su moto apagada, capturaba a sus víctimas en paradas de colectivo o cuadras solitarias, les llevaba a la entrada de alguna casa abandonada o deshabitada con la excusa de que tenía que robar para comprarle remedios a su madre, les decía que aparentaran ser su novia y luego las violaba en reiteradas ocasiones vía vaginal y anal.
La mayoría de las víctimas fueron adolescentes que regresaban
de la escuela. Di Consoli fue detenido el 11 de junio de 2006, un día después del último ataque, cuando una vecina que lo vio huir tras atacar a una chica de 14 años en Liniers anotó la patente de su moto.
Con ese dato, el fiscal de instrucción porteño Pablo Recchini y policías de la comisaría 42 encontraron al violador en un taller de motos de avenida Caseros al 3500.
Varias de las víctimas lo reconocieron, en su domicilio se encontraron algunas de las pertenencias robadas y cuatro estudios de ADN que cotejaron su patrón genético con el semen recolectado en prendas de las víctimas, dieron positivo.