Coreado por la multitudad el tradicional "Oli, Oli", Kahn dio la vuelta olímpica y se fue, cerrando toda una era, la de uno de los mejores arqueros de todos los tiempos.
Hoy se dieron cita la Selección con todos los titulares y los últimos compañeros de equipo, aunque faltaron algunos, como los internacionales Lúcio y Demichelis, que están con sus respectivas selecciones preparando las eliminatorias mundialistas.
Fue un partido de despedida-homenaje, tras 21 años de trayectoria profesional y tres meses después de su último partido oficial de los 577 que jugó en la Bundesliga, un récord en el historial de porteros del fútbol alemán.
Y Kahn, para no dejar dudas, hoy jugó sólo para el club, el Bayern, y no para la Selección, capítulo que cerró cuando le quitaron la titularidad poco antes del Mundial de 2006.
La era de "King Kahn", la del "Titan", terminó cuando iban 1-1, a los 75 minutos de juego, y el último que lo obligó a buscar la pelota en el fondo de la red fue su ex compañero de equipo, Piotr Trochowski, hoy en el Hamburgo.
Bajo la melodía de "Time To Say Goodbye", Kahn encaró hacia los vestuarios no sin antes despedirse con pocas palabras de su público: "No sé que decir, esto ha sido lo más grande que viví en mi vida, muchas gracias".
Quedaron así para la historia todos sus éxitos, los ochos títulos de liga y seis de la Copa Alemana, la Intercontinental, la Champions League, la Copa UEFA y la Eurocopa. Lo único que no ganó y fue su gran frustración fue un campeonato Mundial, y la de no haber convertido ni un solo gol. Pero fue elegido cuatro veces "Mejor jugador de Europa" y tres "Mejor del mundo".
A partir de ahora, Kahn se convertirá en ocasional comentarista de televisión, difundirá por el mundo su proyecto para apoyar a jóvenes talentos del fútbol, y tal vez, como dice, alguna vez volver al club de sus amores para asumir algún cargo de dirección.