Hace siete años se despedían Los Redondos

El 4 de agosto de 2001 fue el ¿último? recital de la banda más grande de la joven historia del rock nacional. Sus protagonistas transitan hoy caminos separados, pero sus fieles aún se esperanzan con que el adiós no se alargue. Galería de fotos

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El 4 de agosto de 2001, cincuenta mil personas presenciaron sin saberlo el comienzo de un recreo que hasta hoy perdura. Fue en Córdoba, en el estadio Chateau Carreras, donde Indio, Skay, Semilla, Sergio, Walter y Hernán brindaron un show impecable que aún resuena en las cintas piratas que se venden en Parque Rivadavia.

Eran otros tiempos en la Argentina. El clima político estaba muy convulsionado, el gobierno de Fernando De la Rúa ingresaba en su recta final, el modelo económico pedía a gritos un cambio y las calles hervían.

No existían los mensajes de texto, el acceso a internet era un privilegio de pocos y no hacía falta que una bebida organizara un recital para mover multitudes por las rutas del país.

Esa noche comenzó con Golpe de Suerte, de Gulp, continuó con El Pibe de los Astilleros, avanzó con los temas del "nuevo" Momo Sampler y cerró, quizás en forma de presagio, con Un Ángel para tu Soledad.

Antes de dejar la ciudad, Poli prometió regresar una vez por año y días después anunció que otra misa cerraría el año en el estadio de Unión de Santa Fe, el 8 de diciembre (hasta se imprimieron entradas y póster).

Pero algo pasó antes de llegar a Santa Fe? se rompió. Se rompió una historia que había empezado a mediados de los '70 y que aún hoy tiene un final inconcluso, dicen los que no se resignan.


Dos caminos, un mismo pasado
Hoy, los integrantes de aquella épica historia transitan caminos separados. Skay recorre el interior con sus bipolares y apenas dedica tres o cuatro temas para recordar el pasado.

"A la gente le digo que el presente vale más. El pasado está buenísimo, pero pasó", dijo con una gran dosis de realismo en una entrevista que difundió hace algunos días La Voz del Interior.

El Indio, que parece haberse hecho cargo de la continuidad del viaje, hace algo más parecido a lo de los viejos tiempos y mecha los temas de Porco Rex, su último trabajo con los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, con las melodías de siempre.

El 5 de julio pasado convocó a una masa humana incalculable en un hipódromo de Tandil y en septiembre viajará a San Luis. ?El que abandona, no tiene premio?, dijo para anunciar el show.

A diferencia de Skay, Solari ha declarado en más de una oportunidad que su objetivo es darle un punto final a las historias del pasado y en sus misas siempre se respira que ?algo puede pasar?.

Lo único cierto es que el futuro llegó hace rato y como nadie lo esperaba. Sólo Patricio Rey conoce si quedan estaciones pendientes para una locomotora que descansa en las almas de miles de fieles. Los que ya conocen el tren y aquellos que sueñan con subirse al último vagón, sueñan con que el adiós no se alargue.

Hoy, a siete años del último recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el mundo del rock se resiste a olvidar y sólo pide que se vuelvan a juntar.

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