Siete caminos para superar la pobreza y la indigencia

Las carencias económicas y éticas básicas se estima que alcanzan ya a 30% de la población y 10% ingresó en el rango de la exclusión social. El análisis de Monseñor Jorge Casaretto

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De dicho universo, más del 50% se concentra en la franja de los jóvenes y niños, en particular en los grandes centros urbanos del país, destacó el Obispo de San Isidro y presidente de la Comisión Pastoral de la Iglesia, en un Desayuno en la Asociación Dirigentes de Empresa, que preside Gastón O?Donnell.

"Esto constituye una hipoteca amenazante de cara al futuro, porque es muy difícil de manejar. La pobreza no sólo surge de un dato económico muy complejo de calcular, sino porque también incluye una inquietante carencia espiritual y educativa, porque muchas de las familias en esas condiciones no tiene conciencia de que el cuidado de la nutrición en los primeros años de vida de un niño es fundamental", sostuvo el alto prelado.

Al respecto, sostuvo el religioso que "desde la crisis del 2001 se ha avanzado mucho, pera la carencia de dones espirituales e intelectuales hace que muchas personas no sean conscientes de cubrir esas necesidades básicas".

La buena noticia es que del lado de la Iglesia Católica se ve y ha elaborado varios caminos que conducen a una solución de ese flagelo. Algunas de las definiciones y propuestas de Casaretto:

Espiritualidad y ética. Uno de los problemas de los argentinos es "la dirigencia que no nace de un repollo, sino de una sociedad civil" en la que los intereses de grupo son superiores al interés común. Este es uno de los valores que hay que recuperar. Si desaparece la corrupción, desaparecerá ciertamente gran parte del problema. A diferencia de los años previos a los 90, en la que sólo la racionalidad dominaba el escenario, ahora se ha tomado conciencia en el mundo de que la espiritualidad y lo social tiene mucho que aportar para lograr el progreso.

La educación. El orden tiene que restablecerse con firmeza. Hemos tenido una nueva Ley de Educación, pero esto no alcanza. Hay que jerarquizar la educación y la calidad de los maestros. Tanto en el orden público como en el privado, los cuales deben compatibilizarse, a través del diálogo intenso.

La equidad. Los países más equitativos en la distribución del ingreso son los que combaten mejor la pobreza. América Latina, por el contrario, que está entre los que más comercia materias primas con bajo grado de elaboración, tiene mayores índices de inequidad que muchos países africanos.

Fortalecimiento de las Instituciones. El Estado debe ser fuerte y eso requiere el respeto de la división de poderes y del federalismo y éste debe ser viable económicamente hablando.

Esfuerzo del sector privado para el fortalecimiento de la soberanía. Requiere el compromiso de la ciudadanía en el orden vecinal, municipal, provincial y nacional.

Solidaridad. En las empresas, a través de políticas de responsabilidad social, en las universidades para colaborar en la búsqueda de soluciones a problemas concretos, no se puede esperar todo del Estado. Nos falta cultura de diálogo, encontrar consensos y acuerdos.

Planes Sociales. Muchas veces responden a un clientelismo. Inicialmente fue necesario, como el Plan Jefes y Jefas, pero se cayó en el clientelismo. En muchos casos mejoró mucho, como en la provincia de Buenos Aires, a través de la implementación de la tarjeta magnética, porque nadie le puede sacar a quien lo recibe y permite un control en qué y cómo se gasta. Pero deben ser orientados de tal manera de que evite que se transforme en un instrumento que lleve a la persona a un estado de postración.

De ahí que concluyó Monseñor Casaretto que "una sociedad es rica cuando un país tiene una sociedad rica en lo social, más que en lo económico. Para lograr eso se requiere capacidad de diálogo, de consensos y de generar vínculos".

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