Las ocho fotos de algo más de diez indios, que vivían aislados en medio de la selva amazónica, fueron presentadas como las imágenes del último hallazgo de la antropología moderna: una tribu desconocida en pleno siglo XXI. Sin embargo, todo fue una mentira.
Según publicó hoy el periódico The Guardian y reprodujo El País de España, el fotógrafo brasileño José Carlos Meirelles, autor del presunto descubrimiento, confesó que esa comunidad es conocida desde 1910, y que hace dos décadas que la Fundación Nacional del Indio de Brasil (FUNAI) la tiene bajo estudio y control.
La farsa estuvo en cómo se presentaron las fotografías, que fueron el resultado de una expedición de Meirelles en avioneta por la frontera brasileño-peruana. En aquel momento, dijo que había descubierto una nueva tribu, mientras que ahora explicó que, en verdad, los aborígenes eran conocidos y que su objetivo era probar la falta de contacto de algunos grupos humanos de la selva amazónica con la civilización y cómo afecta la industrialización a la tala ilegal.
La expedición fue coordinada por la FUNAI y Survival International, una organización que apoya a los pueblos indígenas de todo el mundo.