Pilar Bauzá volvió a África

La joven, secuestrada a fines de 2007 en Somalia cuando cumplía tareas humanitarias, decidió volver. Viajó hace 10 días a la conflictiva Etiopía, que está en emergencia nutricional. "No estamos contentos", dijo su abuela a C5N

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La enfermera Pilar Bauzá Moreno, quien estuvo secuestrada hace cinco meses en Somalia mientras cumplía tareas humanitarias, emprendió una nueva misión, esta vez en Etiopía, donde la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) desarrolla una "intervención nutricional".

Bauzá Moreno, de 25 años, cuyo cautiverio tuvo en vilo al país y obligó una gestión del Gobierno, viajó a principios de este mes a Barcelona para, desde allí, dirigirse a la localidad etíope de Ropi, distrito de Siraro, en la conflictiva región de Oromo.

"Gracias a todos por el apoyo este último tiempo. Ya estoy en carrera otra vez, rumbo a África, Etiopía, a una emergencia nutricional. Feliz de la vida. Besos", dijo Pilar en un mensaje dirigido a sus amistades.

En la zona a la que viajó la enfermera, MSF inició una "intervención con tres centros de tratamiento, donde se atienden los casos más severos, como neumonía o anemia, y que requieren atención médica intensiva", lo que describió como "tasas de desnutrición alarmantes entre los niños de menos de cinco años".

Los centros están ubicados en Ropi, Senbete Shinquile y Shashemene, y al primero de ellos, donde son tratados más de 175 niños, fue destinada la enfermera argentina.

Ewy Borga, la abuela materna de Pilar, fue entrevistada esta mañana por C5N. "No estamos contentos", expresó la familiar. Y explicó que la voluntaria "no estaba muy contenta con su trabajo en Médicos acá y que le quedó la sensación que había dejado un trabajo inconcluso allá". 

Ewy destaco la "obsecuencia" y la "fuerte vocación" de su nieta, quien "siempre siguió en contacto con Médicos Sin fronteras. Quería irse a toda costa", dijo.

La nutricionista egresada de la Universidad Austral había sido secuestrada junto con la médica española Mercedes García el 26 de diciembre pasado en Bosasso, noreste de Somalia, por un grupo armado que exigía 250 mil dólares por su rescate.

Tras permanecer siete días en cautiverio, ambas voluntarias de MSF fueron liberadas, y los gobiernos de la Argentina y España, así como la organización humanitaria, descartaron que se haya pagado suma alguna a cambio.

En su momento, las autoridades atribuyeron la liberación a las negociaciones de las que tomaron parte diplomáticos argentinos, españoles e italianos, quienes se reunieron en dos oportunidades con el autodenominado presidente de Puntland, Adde Musse, al que pidieron intervención.

Una vez en la Argentina, Bauzá Moreno brindó una conferencia de prensa en la que aseguró que no volvería a Somalia: "No voy a regresar. Además, no creo que mi familia me deje hacerlo", dijo el 8 de enero último, hace poco más de cinco meses.

Ahora, emprendió una nueva misión en una región no menos conflictiva que la anterior. Según reportes internacionales, a finales de mayo se desató una ola de violencia interétnica en Oromo, en la que habrían muerto al menos 100 personas por una disputa que la policía local atribuyó a "cuestiones de fronteras".

En Etiopía viven unos 79 millones de personas, con una esperanza de vida al nacer de sólo 47,6 años.

La región a la que fue destinada Bauzá Moreno es la más populosa del país, con unos 26 millones de habitantes.