La judoca cubana Yurisel Laborde, quien participó en el Panamericano de Judo que se disputó en la ciudad de Miami, se quedó finalmente en los Estados Unidos y no tomó el avión que llevó de regreso al equipo antillano, según señalaron medio de prensa locales.
Laborde, bicampeona mundial en la división de los 78 kilogramos, había recogido su equipaje del hotel y dejó una carta en la que al parecer explica las razones de su deserción.
"Ella tiene tremendo talento, pero que vamos hacer. Dejó una nota en la que dice que la perdonaran, pues (...) sabía el hueco que le hacía a la selección", señaló el entrenador principal del judo femenino cubano, Rodolfo Veitía.
Veitía agregó que "nostros pensamos que iban a ser más (las deserciones), pues hay que recordar que hace poco se quedaron ocho futbolistas en Tampa (marzo en Preolímpico Sub-23)".
Algunos miembros no indentificados de la delegación señalaron que respetaban la decisión de Laborde, aunque la consideraron incorrecta.
Más drástico fueron el entrenador Armando Padrón y el árbitro Williams Roque. Padrón subrayó que "fue una traición, pues en ella se ha invertido muchas cosas para hacerla una atleta de alto rendimiento", mientras que Roque apuntó que la judoca "tronchó así su carrera deportiva ya que ahora no podrá competir en la Olimpiada".
Laborde conquistó la medalla de oro en el recién terminado Campeonato Panamericano en los 78 kg y aparecía con grandes posibilidades de alcanzar el oro en Pekín-2008.