Albert Einstein, el hombre de cabello blanco y rostro amable, fue uno de los hombres más inteligentes del siglo XX; sin embargo, dos biografías tratan de mostrarlo más humano, más inestable y menos perfecto.
Las páginas son Einstein, la biografía, del alemán Jurgen Neffe, y Einstein, su vida y su universo, del antiguo directivo del Time Walter Isaacson. Las mismas intentarán, gracias a una serie de descubrimientos que se llevaron a cabo en los últimos años, quitar el velo sobre uno de los personajes más influyentes de los últimos 100 años.
La obra de Isaacson se basa en 4.000 cartas privadas del genio que fueron descubiertas hace dos años y que lo muestran como un individuo pasional, con serios (más bien dramáticos) problemas familiares y para mantener relaciones estables con quienes fueron sus esposas (Mileva Maric y Elsa Einstein).
"Trato a mi esposa como a una empleada a la que no puedo despedir; tengo mi propio dormitorio y evito estar a solas con ella", había escrito el genio sobre Maric, con quien se casó en 1903 y se divorció en 1919.
A su vez, nueve cartas escritas entre 1945 y 1946, las cuales salieron a la luz en 1998, también expresan que Einstein tuvo una relación amorosa con una espía rusa, Margarita Konenkova, y que mantenía al menos a diez amantes.
Por su parte, el libro de Jurgen Neffe es más perturbador ya que señala que Einstein escribía cartas apasionadas a quienes serían sus mujeres, para luego tratarlas con desdén, golpearlas e incluso engañarlas.
Al mismo tiempo, lo muestra como un ser que, pese a ser reconocido internacionalmente como pacifista, no estaba en contra de la pena de muerte para personas peligrosas o sin valor alguno para la sociedad, aunque sí se oponía a ella por la desconfianza que le generaba el ser humano que tenía que decidir su aplicación.
También se revela que defendía el derecho al aborto de la mujer, mientras que se oponía a la persecución de los homosexuales.
Einstein, el padre
El genio, quien escribió la teoría de la relatividad, nunca fue lo que se puede llamar un buen padre. Tal es así que en 1901 tuvo una hija extramatrimonial con Mileva, bautizada bajo el nombre de Lieserl, a quien abandonó en Serbia y de quien nunca más se supo nada.
Años más tarde, tuvo dos hijos, Hans Albert (1904) y Eduard (1910), este último con esquizofrenia y sobre quien se culpaba por su "lamentable condición" e incluso le escribió: "El deterioro de la raza humana es una mala cosa, posiblemente una de las peores. ¿Piensas que tu padre ha pecado? Quizá. En ese caso, perdóname por tu existencia", según publicó el diario El País, de España.
Una leyenda y una verdad
Entre las tantas leyendas urbanas que recorren el mundo, una indica que, tras la muerte de Einstein (17 de abril de 1955), sus ojos fueron extraídos del cadáver y depositados en una caja de seguridad de un banco de Nueva York o de Nueva Jersey.
Por su parte, algo que puede tomarse como mito pero que es real, es la historia del patólogo Thomas Stolz Harvey, responsable de realizar la autopsia y quien se quedó su cerebro y lo guardó en su casa de Kansas, durante 23 años.
Estas son algunas verdades sobre un genio que iluminó a la humanidad y cuyas sombras salen a luz en dos libros que perturbarán al hombre.