El Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) ha tenido su primera crisis con la expulsión de varios hombres, ahora ex chavistas. El conflicto forma parte de un realineamiento de cara a las elecciones regionales de noviembre, que mantienen muy intranquilo al Ejecutivo.
Chávez tiene un esquema de poder en el país, donde en sus provincias mandan hombres digitados por él. En el Estado de Barinas, por ejemplo, su familia maneja la gobernación. Wilmer Aguaje intento cuestionar la dinastía presentándose como candidato, y eso le costó su expulsión de la organización.
Luego encontramos el caso de Luis Tascón, quien denunció hechos de corrupción por parte de miembros del PSUV, buscaba ir como candidato para la alcaldía en una región de Caracas. Eso le ha costado su permanencia en el oficialismo.
Asimismo, Wilmer Pérez y Luis Díaz fueron expulsados por haber apoyado a Tascón, luego de que Chávez anunciara que ?no había candidatos del PSUV, todavía?.
Por su parte, el vocero del oficialismo, Alberto Muller Rojas, defendió la medida aunque no brindó mayores explicaciones al respecto.
En los últimos meses se ha ido conformando la estructura del PSUV, que agrupa a la mayor parte del chavismo, tras la elección de su directiva y la designación de los representantes regionales. Se prevé que los candidatos que apoyará Chávez ante los comicios regionales serán elegidos a mediados de año.
El mandatario juramentó como directivos del PSUV a cuatro ministros, un embajador, tres legisladores, una gobernadora y tres personalidades de medios de prensa oficiales, los más votados en las elecciones internas que se realizaron hace tres semanas.
Sin embargo hay muchos cuestionamientos, incluso dentro de las mismas filas partidarias, en relación a la democracia dentro de la organización, y el rol predominante que juegan los viejos caudillos.
Chávez dijo en declaraciones recientes que el partido nace en una coyuntura especial por la intención del "imperio" (Estados Unidos) de derrocar su gobierno, y que su principal reto serán las elecciones regionales de fines de este año, donde la oposición intentará desplazar al oficialismo en alcaldías y gobernaciones.
Justamente, la preocupación del mandatario pasa por la crisis que vive el país producto las políticas oficiales habiendo elecciones municipales en noviembre. La inflación y la carestía son dos fenómenos que crecen en paralelo, a la vez que se ha formado una ?casta estatal? que ha hecho fortunas con la caja del Estado, algo que no se refleja en los grandes sectores populares.