Ariel Perretta fue secuestrado el jueves 10 de abril y liberado, en un gran operativo, 16 días después. Según la Justicia, entre los responsables del cautiverio del joven se encuentran los hermanos Muñoz, que son cuatro: Miguel, José, Marcelo y David, todos sospechados del secuestro de Ariel.
Tres de ellos, ya que uno se encuentra prófugo, dieron su versión frente a las cámaras de C5N, pero antes de dar un repaso a sus declaraciones, un breve perfil de los acusados, los detenidos y los prófugos por el secuestro de Perretta.
* Miguel Muñoz, el más joven de ellos. Tiene 21 años, vivía en la casa donde estuvo cautivo Ariel y, según testigos, es una de las personas que salió corriendo la noche del operativo de la liberación. A su vez, cabe destacar que es el esposo de Jésica, una de las detenidas.
* José, Marcelo y David Muñoz también están sospechados e investigados, sobre todo porque, a diferencia de Miguel, tienen antecedentes penales por delitos contra la propiedad.
* Jésica, la pareja de Miguel, el más joven de los Muñoz. Tiene 18 años y se encontraba en la casa donde estuvo secuestrado Ariel, junto a su hija de 3 meses.
* Claudia, arrestada ayer. Es pareja del uruguayo Rosales, prófugo, dueño de la casa donde estuvo cautivo Ariel y, a la vez, es suegro de Miguel Muñoz.
Los hermanos declararon y se defendieron
"Acá se nos está juzgando por un pasado y no por un presente", señaló frente a cámaras uno de los hermanos de Miguel, defendidos por sus vecinos, en exclusiva para C5N.
Al mismo tiempo, agregó, jurando su inocencia: "Yo se que cometí un error (en relación a sus anteriores delitos), como los comete cualquiera, y salimos con el objetivo de estar todos juntos".
Por su parte, otro de los Muñoz, confesó que "estuve privado de mi libertad y hace dos semanas que estoy en la calle", por lo cual no estaría involucrado en el secuestro extorsivo de Perreta.
A su vez, el padre de Miguel, de quien nada se sabe desde el sábado, dijo que "nos cayó como un balde de agua fría cuando cayó la brigada acá" y que "si el juez me da garantías de que me va a cuidar a la criatura (a Miguel Muñoz), yo le digo que vaya (...) Tengo miedo de que me lo muelan a palos para que diga lo que no sabe".
"Le van a pedir que hable y no sabe nada", se lamentó, defendiendo a su hijo.
"Tengo una impotencia bárbara - volvió a señalar uno de los hermanos - El ministro de Justicia me juzgó sin motivo".
"Todos merecemos una oportunidad en la vida, y la sociedad no me está brindando la oportunidad que quería, me está cerrando las puertas", continuó con lástima otro de los Muñoz.
Finalmente, recordó que Miguel, el día que habría huído de la casa, "tenía mucho miedo, estaba en estado de pánico - dijo mientras se quebraba frente a las cámaras de televisión - Tengo miedo de que haya cometido alguna locura; tiene su familia, sus dos hijos. No quiero que pase lo mismo que con nosotros".
Secuestro y liberación
Cabe recordar que Perretta fue secuestrado el jueves 10 de abril por la mañana cuando se dirigía a bordo de su auto Peugeot 206 negro a la empresa de su padre, una fábrica de filtros para autos ubicada en la localidad de San Justo, al oeste del conurbano, donde fue interceptado.
Según las fuentes, tras la captura, el joven se comunicó con su padre por medio de su teléfono con handy para decirle que estaba secuestrado, mientras que su auto fue abandonado luego en la vecina localidad de Villa Madero.
Los captores se comunicaron telefónicamente con la familia y exigieron u$s3 M para liberar ileso al joven, quien reside en Ciudad Evita, dijeron los informantes.
Para la liberación de la víctima, efectivos de la Secretaría de Inteligencia rastrearon las llamadas que recibieron los padres del joven como parte de las negociaciones para la liberación.
Así, indicaron que esas llamadas habían sido concretadas desde un celular y provenían de una casa ubicada en el barrio Las Tunas de la localidad bonaerense de Tigre.
Por ello, un grupo de la Brigada Antisecuestros, con apoyo de la Policía Federal, se dirigió hasta el lugar pero los secuestradores advirtieron el operativo y se fugaron.
En una pequeña habitación del interior de la vivienda estaba encadenado el joven Ariel, quien fue asistido por médicos de la policía, y en otra dependencia de la casa se encontraba una mujer que fue detenida.