El mandatario indígena abrió un espacio en sus labores gubernamentales y en la difícil situación política por la que atraviesa su gobierno y se vistió de pantalones cortos para hacer realidad uno de sus sueños juveniles, jugar en un torneo oficial de fútbol.
Morales, un ferviente aficionado de este deporte, jugó como volante ofensivo y vistió la casaca 10, en el marco de la quinta fecha del torneo del fútbol paceño que clasifica a sus campeones al torneo de ascenso a la Liga del Fútbol Profesional Boliviano.
A sus 48 años, el jefe de Estado no desentonó en el grupo de futbolistas jóvenes que conforman el plantel de Litoral, en su mayoría cadetes de la Academia de Policías y estuvo muy cerca de convertir un gol.
El presidente boliviano, que estuvo en la cancha sólo el primer tiempo, en breve contacto con la prensa dijo que se animó a jugar como un aporte a la campaña contra el veto a la altura dispuesto por la FIFA.
La restricción del ente rector del fútbol mundial afecta particularmente al estadio Hernando Siles de La Paz, situado a 3.600 metros de altitud sobre el nivel del mar y sede histórica de la selección boliviana en las eliminatorias mundialistas sudamericanas.
Morales, que cada vez que puede juega fútbol en sus visitas a poblaciones bolivianas y en sus viajes al exterior de país, dijo que seguir participando del torneo paceño que tiene previsto concluir en el mes de septiembre.
Su equipo, Litoral, marcha quinto en la tabla de clasificación con nueve puntos en cuatro partidos disputados y está a tres del líder, Deportivo Zuraca.