El transporte y los sistemas de generación de energía representan las áreas de mayor consumo mundial de petróleo y se estima que para 2030 su demanda se incrementará hasta un 20% y 47%, respectivamente.
Ante este panorama, políticos, economistas, científicos, empresarios y ambientalistas alertaron sobre la irreversible crisis del crudo y coincidieron en presentar a los biocombustibles como una de las alternativas más viables para avanzar en el crítico escenario energético, durante el seminario realizado en Costa Rica.
"El mundo está viviendo una era importante", aseguró el economista Alberto Trejos y dijo que en ella coinciden los cambios en los paradigmas de producción, con el surgimiento y avance de las nuevas tecnologías, y la innegable crisis del petróleo.
"El mundo está cambiando", subrayó el especialista.
Trejos es profesor de economía del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE). Anteriormente, se desempeñó como ministro de Comercio Exterior de Costa Rica y fue director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible.
"Estamos cerca de las fronteras naturales", recordó el economista y explicó que "las crisis petroleras anteriores, del 73, 80, 90 y 91, eran de una naturaleza mucho más transitoria que la actual porque tenían que ver con la capacidad de hacer el petróleo y llegar al mercado mundial".
Atribuyó algunos de los problemas "a la ausencia de la capacidad instalada de refinamiento" y a "todas las locuras políticas" que pueden estar pasando en los países productores de petróleo: "No es casualidad que muchos de los lugares donde se produce sean caóticos y ese caos se filtre en los precios".
Trejos considera que el alto precio del crudo "no es una mala noticia" porque "por primera vez en muchos años nos está reflejando con el precio qué tan escaso es. Es una buena noticia, no estábamos actuando en función de un problema tan obvio".
Los biocombustibles se realizan en base a elementos orgánicos como el azúcar, trigo, maíz o semillas oleaginosas como la soja, entre otros. Todos los productos se dividen en dos grupos de los cuales se obtiene Bioetanol o Biodiesel, que en la actualidad poseen la capacidad de mezclarse hasta en un 15% con las gasolinas tradicionales.
La generación de biocombustibles con el Etanol, a través de la caña de azúcar, es en Costa Rica "un tema por el cual se gana por todos lados", aseguró ante Infobae.com el ministro de Economía de ese país, Guillermo Zúñiga.
El funcionario anunció la inminente puesta en marcha de un plan de biocombustibles (a partir de octubre) y explicó que "es un tema al que no hay que darle más tiempo".
Durante su presentación el titular de la cartera económica costarricense nunca dejó de entrelazar las oportunidades ambientales, sociales y, sobre todo, económicas, que se vislumbraban con la incursión en la nueva fuente de energía: "Tener una energía barata y limpia nos tiene que garantizar la competitividad en el mercado internacional".
Por su parte, el director ejecutivo de la Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar (Laica), que agrupa a los 15 ingenios de Costa Rica, Edgar Herrera Echandi, destacó los avances obtenidos en Brasil con la industrial del etanol y se mostró confiado en lograr resultados positivos en la región.
"Creamos o no, el petróleo se acaba y se ha convertido en un elemento de chantaje político", advirtió y consideró que "el alcohol, el hidrógeno, la electricidad y la luz solar" están a la mano para avanzar sobre nuevos sustentos energéticos.
"Se viene un mundo en el que dentro de 10 o 15 años los desarrollos van a terminar con un gran 'mix' de fuentes de energía ?vislumbró-. La polémica combustibles versus comida y ambiente va a seguir".
Desde Laica explican que poseen una estructura de producción apta para comenzar a producir etanol pero reconocen que la misma está sujeta al surgimiento de "mercados atractivos y decisiones políticas", según explicaron a este medio.
Costa Rica produce 400.000 toneladas de azúcar al año de las cuales, por normas de Laica, el 64% es destinado al consumo interno y el resto se exporta a Rusia, China, los Estados Unidos y Marruecos, entre otros.
En sus instalaciones de la terminal portuaria Punta Morales, Laica posee una planta con capacidad para producir 380.000 litros de alcohol por día y que funciona con autonomía energética. Sin embargo, en la actualidad sólo se trabaja con el producto importado desde Brasil, que se somete a una nueva etapa de deshidratación (se quita el 6% de agua promedio), y luego se exporta hacia los Estados Unidos.
Interrogantes y desafíos de los biocombustibles
Sentado frente a uno de los bares de la zona de Escazú, una de las más exclusivas San José, al oeste de la ciudad, William vende chicles a los turistas que recorren el lugar. Es de noche y el nene de 9 años explica que es el segundo de 8 hermanos y que todos ellos viven con su abuela.
"Sólo 100 colones (u$s0,20)", es el precio de la cajita de chicles que William vende para juntar 5.000 colones (casi u$s10) y comprar 'Gallo Pinto', una de las comidas más tradicionales compuesta por arroz y frijoles. La historia de William no es distinta de la que se vive en la mayoría de los países de la región.
Los debates más sensibles sobre la producción de los biocombustibles hacen referencia a sus repercusiones sobre la producción de alimentos y la necesidad de mantener mano de obra barata para que sea rentable en el mercado internacional.
Los biocombustibles comienzan a tener repercusiones y se teme que, con la falta de desarrollos sustentables, sean peores. En México el precio de maíz, producto básico en la alimentación de ese país, se incrementó significativamente porque en los Estados Unidos ya se utiliza para abastecimiento energético.
Según The Economist, los precios de los alimentos registraron un incremento de hasta el 75% desde 2005. Para el licenciado en Administración de Empresas e ingeniero Químico, Pavel Molina, "el 10% de ese aumento en un país desarrollado equivale a aproximadamente a un alza de 1% en el índice de precios al consumidor. En los países pobres el impacto es mucho mayor".
Los especialistas del seminario celebrado en Costa Rica apelaron a que todo proceso de producción de Etanol o Biodiesel se realice en el marco de un plan que ampare la protección de las fronteras naturales, la conservación del medio ambiente y de la sociedad en su conjunto.