"No vamos a poder hacer que cruce las piernas", destacó el monje Joei Yoshikuni, quien descubrió que su perro era capaz de meditar. Ahora rezan juntos en un templo budista de Japón.
Conan es un chihuahua que no comienza su día sin decir sus oraciones. Se acomoda frente al altar y eleva sus peticiones y agradecimientos.
Según el monje que lo entrenó, en poco tiempo comenzó a imitar sus posturas y movimientos. Hoy ya es una actividad que realiza con total naturalidad.
El diario Mirror publicó una imagen de este par de devotos. Se los ve meditando juntos, con las manos unidas.
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