Figuras de papel

La nueva lesión ubica a Messi en una larga lista de jugadores propensos a las lesiones. Hoy, los casos se reiteran con preocupante frecuencia. Un fútbol cada vez más físico pasa factura a las estrellas

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La nueva lesión ubica a Messi en una larga lista de jugadores propensos a las lesiones. Hoy, los casos se reiteran con preocupante frecuencia. Un fútbol cada vez más físico pasa factura a las estrellas
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La nueva lesión ubica a Messi en una larga lista de jugadores propensos a las lesiones. Hoy, los casos se reiteran con preocupante frecuencia. Un fútbol cada vez más físico pasa factura a las estrellas
Con menos de tres temporadas y media en la Primera del Barcelona, cuatro lesiones a cuestas y apenas 20 años de edad

, Lionel Messi merece un lugar en la desgraciada lista de los futbolistas que son o fueron propensos a las roturas físicas.



La de ayer en el Camp Nou fue la segunda consecutiva en el bíceps femoral de la pierna izquierda. La había padecido hace sólo tres meses, el 15 de diciembre pasado, en Mestalla, ante el Valencia.



Para dar con su primera lesión hay que remontarse al 8 de marzo de 2006, en un Barcelona-Chelsea en los octavos de final de la Champions League. En esa oportunidad, también se rompió el bíceps femoral, pero de la pierna derecha. Estuvo 79 días fuera de las canchas y se perdió la final del torneo más importante de Europa. La segunda ocurrió el mismo año, el 3 de noviembre. Fue algo más grave: la rotura del quinto metatarsiano del pie izquierdo que le demandó tres meses de recuperación.



Habitualmente se asocia la debilidad física del delantero argentino a sus problemas de crecimiento

, condición que obligó al club catalán, hace más de un lustro, a costear un tratamiento hormonal para que aumentaran su estatura y su masa muscular.



Cientos de páginas se agregarán desde ahora a las ya escritas sobre el tema. Lo cierto es que el de Messi es un caso (recurrente) más entre tantos otros que afectaron a colegas del presente y del pasado. De hecho, los especialistas indican que los futbolistas son los deportistas más propensos a las lesiones.



Una larga lista

El caso más paradigmático es el de Robert Prosinecki.

El mediocampista de origen yugoslavo sufrió una cantidad de lesiones de la que ha sido imposible realizar un registro fiel. Pero para tener una idea cercana,

en sus primeros dos años en el Real Madrid (jugó allí desde 1991 a 1994) padeció seis

, todas musculares y en el mismo lugar, el recto anterior del cuádriceps. Esa pesadilla lo persiguió hasta el día de su retiro.



Su ejemplo le ha dado lugar a los chistes fáciles y hasta al atrevimiento de los creativos publicitarios. En 2006 la marca Renault lanzó una graciosa campaña en la que el protagonista era un tal

Prosikito

, un muñeco frágil parecido al ex futbolista que se lastimaba a cada paso

(ver videos).


El club merengue definitivamente no ha tenido suerte en este aspecto.

Una de sus actuales figuras, el holandés

Arjen Robben

, apenas si alcanza a recuperarse de una que cae en otra. De hecho, en estos momentos está parado, luego de una dura entrada de Quique Álvarez, del Recreativo Huelva, el último sábado. Estará un mes sin jugar. Llegó a la Casa Blanca en julio pasado, a cambio de 36 millones de euros, y ya se lesionó cuatro veces?



Un caso similar (y coyuntural) es el del inglés

Johnathan Woodgate

, otro de los que fue contratado prácticamente "roto" por el Real Madrid. A esta altura ya estuvo más tiempo inactivo que en condiciones de jugar. El período más largo de recuperación fue de un año y medio, con tanta desgracia que poco después quedó marginado de las canchas por otro mes, a fines de 2007.



Si bien también se vistió de blanco y vivió allí períodos de inactividad,

lo de Ronaldo excede a cualquier camiseta.

Las lesiones han sido karma y verdugo de una carrera brillante. El brasileño volvió a romperse el tendón rotuliano de la rodilla izquierda hace dos semanas, en un partido que su equipo, el Milan, jugó ante el Livorno. Se repitió la historia de 1995, cuando con la camiseta del PSV se retiraba en camilla con un dolor similar.



De ahí en adelante, los problemas físicos no le dieron tregua. Ya en el Inter, se lesionó en 1999 para terminar nuevamente en el quirófano al año siguiente, cuando su rodilla derecha quedó destrozada. Su paso por el Real no fue más afortunado y los dirigentes terminaron por "regalárselo" al Milan, que pagó 7,5 millones de dólares por una estrella que no disfrutó.

De hecho, es probable que su vida útil como futbolista haya terminado.


Y en el fútbol doméstico también

Figuras de Boca y River, por citar los equipos más importantes de la Argentina, han visto opacados sus tiempos

dulces

con lesiones de mayor o menor importancia, pero recurrentes. Algunos casos fueron más dramáticos y terminaron por hundir las carreras de jóvenes ascendentes.



Es el caso de

Adrián Guillermo

, un wing que apareció en la Primera de Boca a fines de los 90 y que prometía largos años de centros y goles. En 1999, convocado para la Selección Sub 20 por José Pekerman, le llegó el primer gran golpe: rotura del ligamento lateral externo de la rodilla derecha. Su carrera comenzó a diluirse, se fue del club de la Ribera -problemas contractuales mediante- y finalmente desapareció de los primeros planos.



Años después llegó a militar en la tercera división de nuestro país. La última temporada la jugó en el Sportivo Luqueño, de Paraguay.

Siempre se dijo que sus problemas radicaban en la mala alimentación que padeció de chico y que le significaron dificultades tanto para su crecimiento, como para recuperarse de las lesiones.

Uno de los máximos ídolos de la institución

xeneize

,

Guillermo Barros Schelotto

, también la pasó mal. Incluso se perdió algunos de los momentos más importantes del club al quedar afuera de partidos decisivos de las Copas Libertadores 2000 y 2001, ambas conquistadas por Boca. En la Intercontinental de 2003 ante el Milan pudo jugar la mitad del partido, por problemas físicos.



En la vereda de enfrente también saben de estos males. A

Marcelo Salas

la rodilla derecha no lo dejó en paz durante su estadía en Italia, mientras que en River sufrió sucesivas lesiones musculares que le restaron continuidad. Hoy intenta recuperarse en Chile. Goza del aliciente de que su tocayo Bielsa lo tiene en cuenta para la Selección trasandina.



Más contemporáneos son los casos de

Luciano Figueroa

y

Radamel Falcao

. El ex Rosario Central no llegó a desarrollar todo su potencial en Núñez. Hace dos años sufría una rotura de ligamento cruzado anterior y menisco interno de la rodilla izquierda que lo dejaba fuera no sólo del torneo local y de la Copa Libertadores, sino también de la posibilidad de integrar el plantel de la Selección Argentina que viajó al Mundial de Alemania. Pronto emigró a España para defender los colores del Villarreal. Allí repitió su (mala) suerte y finalmente se mudó a Italia, donde debutó en el Genoa 16 meses después de su llegada.



Por su parte, el colombiano se rompió los ligamentos de la rodilla derecha meses antes que Figueroa y cuando todo el mundo riverplatense apostaba por él. Por esos tiempos River era una enfermería. Falcao tuvo nuevas recaídas al año siguiente, por lo que su explosión se vio demorada.



Los casos son ilimitados.

Basta recordar los problemas físicos que azotaran en los 80 a Hugo Villaverde, el jugador de Independiente identificado no sólo por no haber marcado nunca un gol en Primera, sino por las reiteradas lesiones que le impidieron tener hoy mayor reconocimiento.

Actualmente, las exigencias de un juego que tiene cada vez más de físico y menos de técnica son la semilla de estas dolorosas cosechas.

Por estas horas lo sufren el Milan, Barcelona, Ronaldo y Messi. Lo lamentan todos.