El caso más emblemático que podría poner al cardenal Eduardo Pironio en la lista de los beatos es el de un chico que había ingerido purpurina. Con 15 meses de edad, casi perdió la vida intoxicado. Pero los ruegos de sus padres fueron escuchados.
"En las próximas semanas comenzaremos a estudiar el caso de este niño", destacó la vicepostuladora de esa causa, Beatriz Buzzetti Thomson.
El niño estuvo en grave peligro y, de sobrevivir, los médicos aseguraban que tendría que enfrentar secuelas renales y hepáticas. Sin embargo, hoy tiene dos años y medio y goza de excelente salud.
Los padres le rezaron a una estampita que les habían regalado. Durante todo el proceso se mostraron calmados y confiados, gracias a la paz que les irradiaba el cardenal, informó el diario La Nación.
A diez años de su muerte, los fieles católico aún lo recuerdan y rezan su oración. Esperan que, algún día, sea reconocido como beato.
"Desde que, en febrero de 2006, empezamos a difundir la estampa con la oración aprobada por la Conferencia Episcopal, hemos recibido muchas comunicaciones de gracias recibidas", afirmó Buzzetti Thomson.
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