La erupción afectó a la provincia de Neuquén, cuyo aeropuerto fue cerrado y donde se observó una columna de gases y cenizas de 12.000 metros, según informó la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI).
Sin embargo, la erupción del Llaima despertando el recuerdo de la catástrofe de 1991 ocasionada por el Hudson, otro de los tantos volcanes trasandinos en actividad.
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La nube de cenizas que expulsó el volcán se elevó a más de 8.000 metros sobre el cráter, siendo coronada por una gran nube con frecuentes y luminosas descargas eléctricas.
Los espesores de ceniza caída sobre el valle cercano al volcán oscilaron entre los 0,45 a 1,20 metros. En las cercanías del volcán el material caído alcanzó tamaños de hasta 45 centímetros.
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El volcán Hudson se eleva a 1.790 metros de altura, se encuentra a 15 kilómetros del Océano Pacífico, posee una base de 5 kilómetros y termina en una meseta de 3 kilómetros.