hace más de un año que no pisa una cancha de rugby y, tras una lesión de rutina que se convirtió en una verdadera e inesperada pesadilla, hoy le quedan pocas esperanzas de volver a hacerlo algún día.
En septiembre de 2006,
?como le llaman- sufrió una lesión en la rodilla que lo marginaba del partido ante San Isidro Club por la Zona Campeonato. Entonces
"Una intervención que debía ser simple, y que a priori sólo le demandaría un mes y 15 días de recuperación, se transformó en una pesadilla con la que sueña desde que ingresó al quirófano", reseña el sitio
"Al comienzo los plazos se atrasaron porque la herida se me infectó, pero lo que más me preocupó fue que sentía un fortísimo dolor en la espalda, en el glúteo. Era una sensación rara, como si la pierna estuviese dormida", explicó el segunda línea en declaraciones al mismo medio.
Así fue que
"Desde que me pasó esto fui a consultar a varios neurólogos, pero lo que nunca dejé fue la kinesiología (electro estimulación), que es para que los nervios reciban algún estímulo y para que la sensación no se pierda tanto. Hago esto tres veces por semana", prosiguió Perok, de 26 años, que no baja los brazos y pone sus últimas esperanzas en los ejercicios de rehabilitación.
Cuando
lo consulta acerca de si ha notado algún avance, el rugbier se lamenta:
Ahora no te puedo decir cuánto progreso tuvo porque en un año no mejoró casi nada. Me hice un estudio que mide la circulación del nervio y eso dio que no hubo cambios desde que me operaron. Y mirá que ya pasó un año y cuatro meses...".
El jefe del equipo que operó a Perok es
, médico de Los Pumas. "Lo fui a ver de nuevo y no me dio una solución. Me dice que sí, que el nervio se va a recuperar, pero no me puede asegurar en cuánto tiempo.
, cuenta el rionegrino.
Luego de aclarar que tiene "buena onda" con Larrain, comenta: "Lo seguí viendo porque él fue el que me operó, aunque
Ya pasó un mes desde la última vez que hablé con Mario y todavía no me llamó; espero que lo haga rápido para ver si encontró alguna otra alternativa para mejorar mi problema".
En cuanto al anestesista, de quien se reservó el nombre por cuestiones legales, concluyó, indignado: