Pericia psicológica complica más a Facundo Macarrón

A un año del asesinato de Nora Dalmasso en un country de Río Cuarto, su hijo y el pintor Gastón Zárate comparten la acusación por violación y homicidio de la víctima. Las evaluaciones sobre el comportamiento del joven

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El estudio psicológico, realizado entre el 20 de julio y el 3 de agosto pasados, destacó que Facundo Macarrón "podría utilizar la fabulación para conseguir beneficios, y su personalidad tendría componentes no maduros, egocéntricos y una agresividad encubierta".

El peritaje forma parte de la causa y fue ordenado por el fiscal Javier Di Santo, encargado de la investigación, quien lo considera "un elemento importante" para la resolución del caso.

Los exámenes señalan que el hijo de la mujer asesinada en el barrio Villa Golf de Río Cuarto "es un joven culto, lúcido, con un discurso refinado y muy amable".

Según las interpretaciones de los peritos, con el "discurso refinado" el joven "busca impactar y seducir", además de lograr una distancia que le sirve como "defensa intelectual".

Asimismo, se indicó que "no se puede descartar" que ante una situación de estrés de importancia tenga reacciones explosivas y que después de una "descarga" quiera negarla y racionalizarla.

Una investigación, dos sospechosos
El fiscal que instruye la causa desde el día del crimen, el 25 de noviembre del año pasado, Javier Di Santo, admitió en varias oportunidades que alguna de las dos hipótesis que vincula a los imputados "sin duda va a tener que ser descartada", debido a que son excluyentes.

Mientras tanto, el pintor Gastón Zárate y el hijo de "Norita", Facundo Macarrón (foto), viven como presuntos asesinos, a pesar de que uno de ellos fue ajeno al ataque cometido en el barrio privado Villa Golf de la ciudad cordobesa de Río Cuarto.

La imputación que pesa sobre los dos les impide, incluso, salir del país sin autorización y los obliga a estar supeditados a cualquier disposición judicial que se adopte en el marco de la causa.

Además, una de las cuestiones más insólitas que evidencia la tramitación del expediente es que de acuerdo a quien haya sido el autor, el delito es distinto.

A Zárate se lo acusa de abuso sexual agravado por el acceso carnal -violación- seguido de homicidio y de hurto calificado.

Mientras que al hijo de la víctima se le imputan los delitos de homicidio y abuso sexual, ambos calificados por el vínculo.

"¿Fue violada o no fue violada? Y el hurto, ¿desapareció?", se expresó irónicamente el abogado del pintor, Enrique Zabala, quien desde el inicio consideró a su cliente como "el perejil" del caso, en cuyo honor se hicieron marchas en la ciudad de Río Cuarto denominadas "el perejilazo".

En febrero pasado, el fiscal tuvo en cuenta al momento de acusar a Zárate que el sospechoso le regaló a su novia un celular similar al de Dalmasso, lo que se sumó a una pisada hallada en el balcón de la casa de la mujer, cercano a la pérgola en la que el pintor trabajó días antes del crimen.

También fue relevante en la causa el testimonio de un amigo de Zárate, Carlos Curiotti, quien dijo que el pintor le admitió haber estado con "Norita".

No obstante, Zárate declaró ante la Justicia que eso lo dijo en broma y su amigo lo tomó en serio.

De hecho, la familia y el abogado del testigo denunciaron que Curiotti fue presionado por un grupo de policías para que incriminara a su amigo.

Esto derivó en una causa paralela -una de las cuatro que tiene el caso- en la que un informe psiquiátrico reveló que el testigo tiene un coeficiente intelectual bajo y que esa una persona "presionable", por lo que sus dichos perdieron cierta validez.

Respecto de Facundo Macarrón, Di Santo lo acusó en junio último, luego de que un informe científico del Centro de Excelencia y Procesos Córdoba (Ceprocor) reveló el hallazgo de un haplotipo Y -rasgo masculino del ADN humano- compatible con la línea Macarrón en 10 muestras de rastros levantados de la escena del crimen.

Estas muestras eran, en su mayoría, restos epiteliales, los cuales fueron encontrados en el cadáver, el lazo con el que estrangularon a la mujer y la cama donde yacía el cuerpo.

Para el fiscal, Facundo era de todos los integrantes hombres de la familia Macarrón quien tenía la coartada más débil, ya que detectó una "ventana horaria" en sus actividades durante la madrugada del asesinato.

Si bien el estudio genético no era una prueba concluyente, seis integrantes de la familia Macarrón se sacaron sangre para confirmar el hallazgo de su haplotipo Y.

Mientras tanto, Di Santo aún aguarda los resultados de las pruebas que el FBI realiza con 43 muestras que le fueron enviadas hace meses para ver si se puede encontrar un ADN completo.

Por su parte, la defensa de Facundo sostiene que las muestras analizadas primero fueron mal recogidas de la escena del crimen y luego fueron contaminadas, por lo que considera que el estudio del Ceprocor carece de validez.

A pesar de ello, Di Santo mantiene la acusación contra Facundo pero, a diferencia de Zárate, en el grado de "sospechas leves", lo que le permite al hijo de "Norita" permanecer en libertad hasta que se resuelva su situación procesal.

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