La maternidad trajo aparejadas muchas buenas noticias a la vida de Salma Hayek. A la felicidad que le dio la llegada del pequeño se le suma el crecimiento del tamaño de sus pechos.
La morocha reveló que cuando era joven y asistía al colegio, le pidió a Dios que incrementara sus pechos porque sus compañeros se burlaban de ella.
Contó que cierta vez, cuando fue a la iglesia a rezar junto a su madre, solicitó lolas mucho más grandes.
"Puse mis manos en el agua bendita y dije: 'Por favor, Dios, dame unos pechos. ¡Y él me lo dio! En pocos meses desarrollé una creciente pechonalidad. Me quedé muy satisfecha con la manera como ellos crecieron", indicó Hayek.