La calma Suiza se rompe por la polarización política

Este domingo se elegen las dos cámaras del parlamento, lo cual causó expectativas entre las corrientes opositoras, pero a la vez radicalizó las posiciones ideológicas. Hubo choques entre grupos de derecha y de izquierda

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Los suizos renuevan este domingo las dos cámaras de su parlamento en unas elecciones en las que la ultraderecha podría consolidar su posición de primera fuerza política del país.

Las urnas, abiertas desde el jueves en ciertos municipios, cierran a las 12 locales y ponen fin a una campaña marcada por una radicalización inusual del debate político e incluso por disturbios en las calles de Berna.

Las primeras proyecciones nacionales son esperadas después de las 19, teniendo en cuenta que el escrutinio se anuncia complicado ante las numerosas listas existentes.

Asimismo, numerosos suizos -llamados a pronunciarse varias veces por año en múltiples referenda- pudieron votar por correo en las tres semanas anteriores a la cita electoral. La principal incógnita del escrutinio es el resultado que obtendrá la Unión Demócrata de Centro (UDC), un partido de derecha populista que se convirtió en la primera formación política del país en las anteriores legislativas de 2003 con el 26,7% de los votos.

En la parte alemana de Suiza, ese partido se llama el Partido del Pueblo Suizo (SVP). La UDC, fiel a su credo xenófobo y antieuropeo, llevó a cabo una campaña hostil contra los criminales extranjeros con un polémico anuncio: un cordero negro expulsado del territorio nacional suizo por uno blanco.

Pese a las acusaciones de racismo lanzadas en su contra, el escándalo creado por ese anuncio no parece que le vaya a costar votos al partido del millonario Christoph Blocher, quien también es el actual ministro de Justicia y Policía.

Según el último sondeo, la UDC lograría 27,3% de los votos frente a ese 26,7% que obtuvo en 2003. Los socialistas bajarían a 21,7% frente a su anterior 23,3%, mientras que los dos partidos de centro derecha, los Radicales y los Democristianos, permanecerían cerca del 15%.

Los Verdes aumentarían hasta lograr 10%.Una neta victoria o bien una derrota por sorpresa de la UDC podrían conllevar una reestructuración del sistema de gobierno suizo, un dispositivo único en el mundo en el que izquierda y derecha comparten los ministerios desde hace medio siglo.

La izquierda aboga por la exclusión de Blocher del nuevo gobierno, mientras que, por el contrario, la UDC sueña, en caso de victoria neta, con formar un ejecutivo inclinado a la derecha del que los socialistas serían expulsados.

Blocher entró en el gobierno en 2003 gracias a la victoria electoral de su partido. Sus detractores le acusan de haber radicalizado su discurso y de no haber respetado la tradición suiza del consenso gubernamental.