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casi se toman a golpes de puño durante una práctica del Zaragoza y debieron ser separados por sus compañeros, entre quienes se encontraba el también argentino
.
Si no hubiese sido por la intervención del plantel, todo hubiera terminado peor.
El problema comenzó cuando Aimar le recriminó a su compañero por un gol convertido en el entrenamiento.
Aunque al principio se trató de un reclamo con tintes normales, a medida que pasaban los minutos fueron subiendo de tono, sobre todo por parte de D'Alessandro.
Tras la separación que se produjo por sus compañeros, el entrenador,
, decidió dar por finalizada la práctica.
Aimar, de todos modos, habló con la prensa y dijo que el tema se había solucionado en el vestuario. "Para eso están los amigos", dijo el ex River.
"En los entrenamientos, cuando se entrena bien y fuerte pasa muchas veces y cuando no pasa es un poco para preocuparse porque no se está trabajando con la intensidad que hay que hacerlo", agregó Aimar.
Su compañero, en tanto, prefirió no hacer declaraciones.