Aldea argentina de dos mil años reveló sus misterios

Sus restos fueron analizados 40 años después de su hallazgo en Catamarca. Las nuevas tecnologías permitieron conocer cómo vivieron sus habitantes originales

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Una técnica geofísica que permite localizar yacimientos sin excavar permitió a antropólogos argentinos confirmar la existencia de una aldea de más de dos mil años de antigüedad en la provincia de Catamarca.

"Este yacimiento arqueológico fue descubierto en la década de los 60 por la doctora Carlota Sempe y nosotros, 40 años después y con las nuevas tecnologías, hemos retomado sus investigaciones", señaló a Efe la antropóloga Norma Ratto, encargada del proyecto.

Los trabajos de investigación en el terreno, situado en la localidad de Palo Blanco (a 1.400 kilómetros de Buenos Aires), comenzaron en 2004 con técnicas geofísicas de prospecciones no invasivas para no dañar los probables restos geológicos enterrados.

"En la superficie no distingues nada y gracias a la técnica de realizar una especie de tomografía al suelo pudimos generar un mapa que nos mostró una complejidad arquitectónica mayor a la que creía la doctora Sempe", afirmó Ratto.

Mientras la primera investigadora hablaba del descubrimiento como un "sitio", Ratto habla de una "aldea", porque "su magnitud equivale a la de una localidad que habría funcionado como lugar de residencia".

Con la técnica utilizada en Palo Blanco es posible dirigir la excavación y "asegurar la conservación de la aldea, aunque no es magia y después de la tomografía se deben analizar bien los datos para distinguir lo natural de lo cultural", explicó.

La tomografía permite a los investigadores señalar "dónde hay líneas rectas o ángulos rectos, formas que no se dan naturalmente y que, por lo tanto, indican cómo y dónde podemos excavar sin dañar nada", concretó la antropóloga.

La aldea descubierta datada entre el año 1 y el 500 de la era cristiana, y "podría ser una de las primeras sociedades productivas en la zona con economía agropastoral".

"La vida de los pobladores de hace dos mil años no es muy diferente de la que llevan los pobladores actuales de Palo Blanco, teniendo un lugar fijo de residencia y puestos de altura para vivir y llevar al ganado durante las diferentes épocas del año", explicó.

Ratto no descartó que "pueda haber más yacimientos en otras alturas, ya que sería lógico analizando su forma de vida".

Las excavaciones para sacar a la superficie esta aldea no se iniciarán hasta noviembre o diciembre próximo, porque "primero se deben analizar todos los datos extraídos de los análisis y las tomografías para crear una buena estrategia", concluyó.