Cuando a fines de este verano el complejo que la AFA posee en Ezeiza se convirtió en el escenario para que entrenen bajo las órdenes de Alfio Basile los jugadores que integran los equipos nacionales, mucho se habló de la "Selección local".
La idea era darle continuidad a las prácticas del equipo y pensar en proyectos más cercanos en el tiempo, como la Copa América.
Sin embargo, este torneo comenzará hoy para la Argentina pero aquel proyecto quedó, parece, diluido por la presencia de futbolistas que juegan en Europa.
Son 22 los integrantes del plantel que se encuentra en Venezuela a la espera de debutar ante los Estados Unidos. Y de ellos, sólo siete juegan en equipos nacionales: Juan Pablo Carrizo (River), Agustín Orión (ocupa el lugar que dejó vacante por lesión Oscar Ustari, de Independiente), Daniel "Cata" Díaz, Hugo Ibarra, Rodrigo Palacio (ambos de Boca) y Juan Sebastián Verón.
El caso del arquero de Independiente está apartado, ya que una lesión lo marginó del plantel que iba a integrar con total seguridad.
El de Riquelme es más paradójico: nunca entrenó en Ezeiza a pesar de que se sabía que en cualquier momento iba a regresar tras haber renunciado. Jugador fundamental en el Boca campeón de la Libertadores, Riquelme no terminó con los festejos que ya estaba con un pie en el avión hacia Venezuela. Los rumores indican que hace varios meses que el volante se había reunido con el técnico para regresar al conjunto, pero después de los compromisos con Boca.
Los que empezaron a practicar en el complejo de Ezeiza fueron Juan Pablo Carrizo, Oscar Ustari, Jonathan Botinelli (San Lorenzo), Paulo Ferrari (River), Daniel Díaz, Eduardo Tuzzio (River), Hugo Ibarra, Hernán Pellerano (Vélez), Germán Re (Newell´s), José Sosa (Estudiantes), Cristian Ledesma (San Lorenzo), Leonardo Ponzio (River), Fernando Belluschi (River), Juan Sebastián Verón, Neri Carodozo (Boca), Agustín Pelletieri (Lanús), Daniel Montenegro (Independiente), Mariano Pavone (Estudiantes), Ezequiel Lavezzi (San Lorenzo), Rodrigo Palacio y Mauro Zárate (Vélez).
De todos ellos, se ve, muy pocos están en Venezuela. En tanto, la Copa América es para algunos sólo un torneo de paso, a punto tal que Brasil llega con un plantel disminuido, sin sus principales figuras. La ausencia de Ronaldinho es más que notable.
Otro punto a tener en cuenta tiene como columna vertebral una pregunta: "¿Vale la pena enfrentar los compromisos de vital importancia con jugadores que posiblemente no estén en el Mundial? Y otro interrogante: "¿No sería más útil foguear internacionalmente a quienes tienen más futuro?
Las respuestas las sabe Basile, que por algo es el técnico. Sólo los resultados, en cambio, dirán si tuvo razón.