Un enigmático empresario pasó a controlar el juego

Cristóbal López es un patagónico a quien pocos le conocen la cara. Tomó el control del casino flotante. Su irrupción generó incertidumbre en el mercado internacional. Está acusado de presionar con movidas gremiales extremas

Los juegos de azar en la Argentina cuentan con un nuevo protagonista, tras concretarse ayer el ingreso al negocio de Cristóbal López, un patagónico cuyos contactos con el kirchnerismo facilitaron su ingreso en la sociedad que controlaba diversos puntos de diversión en el país.

López, mediante su empresa Casino Club, formará ahora sociedad con la compañía española CIRSA. La firma del patagónico controla 17 casinos y bingos en toda la Argentina.

La repentina presencia del enigmático López en los juegos de azar fue cuestionada desde diferentes ámbitos del sector, quienes manifestaron en cuanta oportunidad tuvieron su malestar por la manera en que el patagónico se movió para irrumpir en el negocio.

Acusan a López -cuyo anonimato ante la prensa se resguarda con furioso celo- de haber promovido diferentes conflictos de encuadramiento gremial para frenar la actividad en los Casinos Flotantes, con tal de quedarse con la mitad del control de la empresa hasta hace poco sólo en manos de CIRSA.

Una de las maneras de presión que le atribuyen a López fue haber promovido los reiterados cortes de la Avenida del Libertador a la altura del Hipódromo de Palermo, lugar en el cual controla más de 4.000 máquinas tragamonedas.

El desembarco del patagónico no fue bien recibido por el mercado financiero en su conjunto.

La consultora internacional de riesgo Moody's anunció ayer que podría bajar la nota de dos bonos en euros emitidos por la empresa de capitales españoles, por un total de 400 millones. Tras el anuncio hecho ayer, la compañía controlada por el catalán Manuel Lao Hernández puso en riesgo su activo más importante.

Sin embargo, aseguran que la presencia del enigmático López en el negocio de los juegos de azar dio un repentino respiro a CIRSA, quien por el momento continúa con un pie dentro del sector en la Argentina. Es que el controvertido empresario dio el primer paso para quedarse con todo.

López también es dueño de la petrolera Oil M&S en la Patagonia y de la Aceitera Olivares del Sol.

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