No se hizo esperar la respuesta del Papa a las violentas expresiones de Chávez. Benedicto XVI admitió que la colonización de América impuesta desde el siglo XV y su consecuente evangelización de los nativos, trajo de la mano "sufrimiento" e "injusticias" para los indígenas.
En tanto, Joseph Ratzinger impartió desde Brasil medidas para una nueva estrategia a fin de atraer nuevos fieles y retener los actuales. Es una respuesta ante el avance del populismo de corte marxista y otras creencias, a las cuales el propio Sumo Pontífice denomina como "numerosas sectas, religiones animistas, y nuevas religiones pseudorreligiosas".
Más directamente a la política chavista, pero sin nombrarla, el Papa alertó por el resurgimiento del socialismo marxista.
"Hay motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas", dijo Benedicto, quien había afirmado que la Iglesia había purificado a los indios y que volver a sus religiones originales habría sido un retroceso.
Fueron los dichos que motivaron la enérgica respuesta de Chávez, quien dijo: "Como jefe de Estado le ruego a Su Santidad que se disculpe. No entiendo cómo puede afirmar que la evangelización no fue impuesta, si llegaron aquí con arcabuces y entraron a sangre, plomo y fuego. Aún están calientes los huesos de los mártires indígenas en estas tierras".
Y agregó:"Aquí con Colón no llegó Cristo, llegó el Anticristo. El holocausto indígena fue peor que el Holocausto de la II Guerra Mundial y ni el Papa ni nadie puede negarlo".
Finalmente, el Papa prefirió bajar el tono de sus palabras.
"Aunque no pasamos por alto las varias injusticias y el sufrimiento que implicó la colonización, el Evangelio expresó y sigue expresando la identidad de las gentes de esta región", sostuvo la cabeza de la Iglesia, según publica hoy El País.