La intensa lluvia de granizo comenzó ayer minutos después de las 18, cuando el cielo se oscureció y se inició la caída de grandes piedras que rompieron cientos de parabrisas y lunetas. En las casas, no se salvaron ni las ventanas, ni los techos.
Algo similar al panorama que vivió la Capital Federal el año pasado, con la diferencia de que las piedras que cayeron en Esperanza tenían un diámetro de entre 10 y 15 centímetros, según publicó hoy el sitio web Esperanza Día x Día.
Los automovilistas que circulaban por las calles de Esperanza debieron buscar lugares donde resguardarse o improvisar alternativas para enfrentar a las grandes piedras. Todo fue desesperación durante 20 minutos.
Una vez que el temporal terminó, personal de Bomberos Voluntarios y de la Municipalidad local salieron a trabajar para despejar las calles y auxiliar a las familias más afectadas.