Aeronaves de otros países habían sobrevolado la región polar por el extremo sur terrestre desde Australia, con escala en la Base Mac Murdo y la referencia de una cadena de montañas cuyas últimas estribaciones llegan al Polo.
Pero los dos Douglas DC-3 de la Armada optaron por un difícil vuelo hacia el objetivo en sentido inverso, con punto de partida -el 18 de diciembre- en Río Gallegos y sin apartarse del cono antártico una vez que ingresaron al continente blanco.
Los dos aviones realizaron un perfecto aterrizaje en la Base Teniente Matienzo, del Ejército y la Aeronáutica, donde concluyó la etapa inicial del vuelo, luego de ocho horas 17 minutos de travesía.
El 26 de diciembre, aprovechando las buenas condiciones meteorológicas, despegaron para continuar el trayecto e hicieron escala en la estación científica de Ellsworth.
Al volver el buen tiempo, la estación Polo Sur les comunicó que estaban listos para recibirlos y el 6 de enero a las 13.05 de argentina reiniciaron vuelo.
Pasadas las 20 advirtieron a estribor unos puntos negros que se distinguían del paisaje antártico, al girar en esa dirección avistaron el Polo Sur a más de 30 millas y aterrizaron a las 20.25 en la base estadounidense Amundsen-Scott.
De esta manera, el capitán de fragata Hermes Quijada, como comandante de los bimotores navales Douglas DC-3 versión C-47 con esquís, con matrículas CTA-12 y CTA-15, arribó al Polo Sur Geográfico, el 6 de enero izando por primera vez la bandera argentina.
Durante el mismo año también por primera vez en vuelo desde Río Gallegos un avión de gran porte (Matricula TA-33), desciende en las inmediaciones de la Base Matienzo penetrando hasta los 78 grados sur.
Los militares argentinos emularon así a Noruega (1911), Reino Unido (1912), EE.UU. (1956), Nueva Zelanda (1958) y la ex-URSS (1959) cuando por vez primigenia hicieron idéntica proeza.