El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que los vientos podrían agitar la nieve hasta convertirla en un cegador manto blanco hoy.
Eso podría demorar los vuelos en el Aeropuerto Internacional de Denver, que tuvo que ser clausurado durante 45 horas durante la pasada tormenta, obligando a 4.700 personas a pernoctar una noche o más en el terminal aéreo, el quinto más grande de los Estados Unidos.
La tormenta de la semana anterior dejó 60 centímetros de nieve sobre la zona y se han pronosticado otros 46 centímetros a partir de ayer.
Frontier Airlines, la segunda aerolínea de más tráfico en el aeropuerto, canceló más de 50 vuelos de los cuales muchos estaban programados para hoy ante el anuncio de la tormenta.
La tormenta de la semana anterior virtualmente paralizó las actividades a lo largo de Front Range, un corredor de 275 kilómetros que recorre la base de las montañas Rocosas, y donde viven unos 3,8 millones de personas distribuidas entre Denver, Colorado Springs y otras ciudades.
Fueron clausuradas escuelas, negocios y autopistas. Inclusive el correo cesó de funcionar.