Horacio "Lala" López, un conocido delincuente preso por los más resonantes secuestros extorsivos de la zona norte del Gran Buenos Aires, fue absuelto junto a varios miembros de su banda en el primer juicio que enfrentaron por el caso del chofer de un grupo de bailanta.
"Lala" López fue el secuestrador más buscado del país por los casos de Mirta Fernández y Pablo Belluscio, dos víctimas a las que en 2003 les cortaron un dedo durante sus cautiverios y se los enviaron a sus familias como pruebas de vida para presionarlas a que paguen elevados rescates.
El juicio en el que fue absuelto culminó el pasado 7 de diciembre y estuvo a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) 1 de San Martín, integrados por los jueces Lucía Larrandart, Marta Milloc y Enrique José Manson.
El secuestro tratado en este debate fue el de Víctor Giménez, chofer y custodio de varios grupos de bailanta, entre ellos "Yerba Brava", quien estuvo cautivo 34 días -entre el 17 de abril y el 21 de mayo de 2003- y fue liberado tras el pago de dos rescates por un total de 65 mil pesos.
Es que según se estableció en las audiencias, el primer pago de 40 mil pesos fue "mejicaneado" por otros delincuentes que no eran los que tenían a Giménez y lo encontraron en un volquete de la villa La Cava de San Isidro, y el segundo consistió en 20 mil pesos arrojados desde un tren en El Talar de Pacheco.
Al dar a conocer su veredicto, el tribunal llegó a la conclusión de que no había suficiente prueba para condenar a López y su banda y además ordenó una investigación penal contra los policías de la DDI de San Isidro que realizaron los informes de inteligencia que incriminaron en el hecho a estos imputados.
Además de "Lala" López, los otros imputados absueltos fueron Manuel Valenzuela, alias "el chileno Manolo"; Nicolás "Tita" Desideri y Mario Leopoldo Ibarra, todos ellos también imputados por los secuestros de los mutilados Fernández y Belluscio.
El único condenado en este juicio a una pena de 11 años de prisión fue el ex policía federal Juan Carlos Gómez, un secuestrador confeso que fue quien incriminó con su testimonio a "Lala" López y su banda no sólo en el secuestro de Giménez, sino también en los de Fernández y Belluscio.
Gómez fue noticia al ser detenido porque, según los investigadores del caso, quedó enamorado de Mirta Fernández luego de cuidarla en su cautiverio y pudo ser localizado y apresado en la costa atlántica porque luego de la liberación de la mujer, la llamaba por teléfono.
Los investigadores del caso Fernández siempre dijeron que en este secuestro la víctima padeció el "síndrome de Estocolmo".
En el debate se comprobó que la casa del cautiverio de Giménez, ubicada en la localidad platense de Villa Elisa, pertenecía al ex sargento Gómez y que además fue el mismo sitio donde estuvo cautiva Fernández.
Gómez se defendió diciendo que durante el secuestro de Giménez él le había alquilado la propiedad a "Lala" López, pero la propia víctima lo reconoció por su voz y por un tatuaje como uno de sus cuidadores, según explicaron fuentes judiciales.
La única prueba concreta contra "Lala" y el resto de los imputados era el testimonio de Gómez, pero el TOF 1 de San Martín no lo consideró suficiente y ordenó investigar a policías de la DDI de San Isidro por sus imputaciones contra los absueltos y sus nexos con supuestos informantes que podrían ser delincuentes.