Las cargadas a los hinchas de Boca parecen no tener fin y no sólo en los carteles que empapelaron a la Ciudad y el Gran Buenos Aires desde horas tempranas.
Luego de la estrepitosa derrota del miércoles, que significó el campeonato de Estudiantes de La Plata y el alejamiento de Ricardo La Volpe a la conducción técnica de Boca, los chistes a los fanáticos xeneizes parecen no tener fin.
Los más recurrentes son aquellos que comienzan con la típica "¿Sabés cómo le dicen a Boca?" y aquí enumeramos algunos que ya nos hicieron llegar a la redacción de Infobae.com.
- "A Boca le dicen pesebre de Navidad, porque está lleno de figuras, pero ninguna se mueve".
- "A Boca le dicen Pinochet, porque se murió el domingo pero lo enterraron el miércoles".
- "A Boca le dicen pastelero goloso, hace uno y se come dos".
Además, en alusión al tricampeonato frustrado, según las ácidas interpretaciones de los hinchas rivales, "el pedido de los boquenses a Papá Noel para estas fiestas era un tri... neo".
Por otra parte los simpatizantes de River enviaron vía mail el "manual de lo que debe hacer un club para salir tres veces seguidas campeón". Allí no sólo destacan el logro obtenido por ellos, sino también el de Racing, el primero, en los años 1949, 1950 y 1951.
Luego, sí llegó el turno de los Millonarios en 1955, 1956 y 1957; más tarde con Ángel Labruna como entrenador, en los torneos Metropolitano 1979, Nacional 1979 y Metropolitano 1980. Por último Ramón Díaz con el Apertura 1996, Clausura 1997 y Apertura 1997.
Manual del verdadero tricampeón:
1. No creerse tricampeón antes de tiempo (días, incluso semanas atrás). Fundamental para llegar a las últimas fechas con ánimos de festejo. Es que si festejás antes, después no te queda champagne para descorchar.
2. Terminar las 19 fechas del certamen con más puntos que tus perseguidores. Es clave sumar, al menos, un punto de los últimos seis en juego. En caso de que pierdas ambos, tu escolta te puede alcanzar.
3. Ganar o, al menos, no perder en cancha de Vélez. Indispensable para lograr un tricampeonato es ganar en el José Amalfitani los partidos finales. Como en el bicampeonato (2-0 vs Vélez del Clausura 97) o el del tri (1-1 vs. Argentinos del Apertura 97)
4. Olvidarse del superclásico perdido. Crucial para los momentos decisivos. No rendirse nunca es clave, no bajar los brazos por más de que hayas perdido el superclásico en la cancha de tu eterno rival, con baile incluido. Siempre hay revancha. En el fútbol, claro.
5. Demostrar en la cancha la superioridad. Es una cuestión lógica, a simple vista. Pero trasladar la diferencia en la tabla de posiciones al campo de juego a veces trae dolores de cabeza. Podés relajarte, perder tres partidos al hilo (una final incluida) y quedarte con las manos vacías.