El doctor que elaboró la autopsia, William Hamilton, dijo que las agujas perforaron las venas de Ángel Nieves Díaz hasta llegar a tejido muscular en sus brazos.
Excusa hepática
Nieves Díaz, de 55 años, acusado de asesinar hace 27 años al gerente de un bar de desnudistas en Miami, pareció hacer muecas antes de morir el miércoles último, 34 minutos después de recibir la primera dosis.
La vocera del Departamento Penitenciario, Gretl Plessinger, dijo en aquella ocasión que no creía que Nieves Díaz hubiera sentido dolor alguno, y que sufría de una afección hepática, por lo que se le administró una segunda dosis, algo inusual en ese tipo de ejecuciones.
En la mayoría de las ejecuciones realizadas en Florida, el prisionero pierde conciencia casi de inmediato, tras recibir una dosis letal, y cesa de moverse en un lapso de entre tres y cinco minutos.
Se estima que todo el proceso, hasta que los médicos verifican que el condenado ha muerto, no demora más de 15 minutos.
La prima de Nieves Díaz, María Otero, dijo que nunca escuchó que su pariente sufriera de problema hepático alguno. "¿Por qué esa estúpida segunda dosis?" preguntó.
El gobernador Jeb Bush aseguró que el Departamento Penitenciario había acatado el protocolo en la ejecución de Nieves Díaz.
"Una condición médica preexistente en el preso fue la razón de que el procedimiento de esta noche demorara más que recientes procedimientos llevados a cabo este año", dijo el gobernador en un comunicado de prensa.
Pero un vocero del grupo Floridanos en Favor de Alternativas a la Pena de Muerte, dijo que la muerte de Nieves Díaz había sido una ejecución chapucera. "Tuvieron que ejecutarlo dos veces", dijo Mark Elliot.
"Si los floridanos hubiesen visto el dolor y la agonía del hombre ejecutado, pondrían fin a la pena de muerte".
La apelación final de Nieves Díaz ante la Corte Suprema de los Estados Unidos puso en entredicho el tipo de productos químicos que se usarían para ejecutarlo, señalando que eso constituía un "castigo cruel e inusitado".
Se trata de una fórmula extraída de la Constitución de los Estados Unidos y usada por críticos de la pena de muerte para intentar su abolición.