Un nuevo escándalo en torno a la vida privada de Maradona dejó sentadas las bases para otra intervención mediática: el astro argentino estuvo en Moscú y, además de alentar al equipo argentino de la Davis, se despachó con unos cuantos excesos.
?Flirteos con mujeres, apuestas en el casino, insultos y sobre todo mucho alcohol fueron la tónica de su estancia en la capital rusa del que fuera uno de los mejores futbolistas de la historia?, dice un cable de la agencia DPA, que reproduce una nota publicada en un diario ruso.
Al respecto, la publicación toma las palabras de su médico personal, Alfredo Cahe, preocupado por los excesos de Maradona: ?Me preocupa que cuando viaja no lo puedo controlar. El peso de Diego fue de 75 kilos, pero ahora está excedido, está pesando 81 kilos. Tiene un sobrepeso que ya atacamos con un plan dietario?.
Y según el diario Twoi Djen, que le hizo un detallado seguimiento a lo largo de su estancia en Moscú, Maradona no se privó de nada en la fría Rusia.
El viernes cenó copiosamente en un restaurante francés. Todo transcurrió con normalidad entre copa y copa de champagne, pero cuando empezó a llegar el vodka la situación cambió: Maradona empezó a interactuar con las rusas que había en el local, ninguna de ellas poco agraciada, según indica la publicación.
Una en especial llamó su atención, y la saludó con un efusivo beso en la mano. Claudia Villafañe, su ex mujer y acompañante en el viaje, se interpuso en ese momento para frenar la escena, pero Diego no cedió y parecía dispuesto a todo con tal de conocer más a su nueva amiga.
La ?fiesta? continuó en el casino del hotel donde se alojaba Diego ?ya en estado de ebriedad para ese momento- con su grupo de acompañantes. Después de que lo llevaran a dormir, el astro apareció de nuevo para jugar a la ruleta.
El sábado todo siguió por el mismo camino. A tal punto que sus cambios de humor se hicieron una constante: en un instante firmaba alegremente autógrafos, y al momento siguiente insultaba y gritaba a todo el que lo rodeaba.
Tras la derrota del domingo, a Maradona se lo veía furioso, pero se contuvo hasta abandonar el Estadio Olímpico de Moscú escoltado por dos hermanos argentinos que viven en California y que hicieron de improvisados guardaespaldas.
Una vez fuera del recinto dio rienda suelta a su enfado plantándose delante de un autobús de fotógrafos y lo coronó de la peor manera posible: se apartó dos pasos y orinó contra la rueda de un coche estacionado, indica el diario.
Parecía no terminar nunca la peripecia de Maradona, que a la llegada al hotel comió y bebió en abundancia, como demostró el creciente tono de voz que cualquier huésped del establecimiento pudo notar.
La Federación Internacional de Tenis (ITF) tenía más miedo al histrionismo de Maradona que a la mezcla de hinchadas, e incluso le advirtió de que sería expulsado en cuanto se excediese. Más allá de algunos insultos, Maradona alentó al equipo y nadie lo apercibió.
Incluso se erigió en el cómplice del juez de silla. ?La verdad es que fue impecable. Teníamos contacto visual durante los partidos, y cuando yo le hacía señas de que se sentara y calmara a su gente, siempre respondió?, explicó a la agencia DPA el francés Pascal Maria.
El descontrol de Diego empezó y terminó mientras Moscú lo tuvo en sus calles.