Quién dijo que el tamaño importa

Parafraseando eso de que el tamaño no es lo que importa, aseguran los especialistas que la dimensión de los pechos no tiene injerencia alguna sobre la sensibilidad al estímulo sexual. En pleno apogeo de las siliconas, parece que tener pechos grandes no ayuda a la hora de las relaciones íntimas

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Ser dueña de un importante escote parece no tener relación directa
en la sexualidad.

Cuando la tendencia en el mundo entero marca que ser pechugona es sinónimo de belleza y sensualidad, los especialistas aseguran que si los pechos son grandes, medianos o pequeños, nada influye en la sexualidad, ni mucho menos en la sensibilidad y su potencial de estimulación sexual.

El sitio Terra.com publicó que hoy en día, la belleza femenina está ligada a la imagen de los pechos grandes y lejos quedaron los años donde las mujeres podían ser consideradas divas aún sin tener un escote generoso.

A la pregunta ¿más grandes, más sexuales?, los especialistas responden que el tamaño no tiene injerencia alguna sobre la sensibilidad al estímulo sexual.

Si bien los pechos voluptuosos se ven con mayor capacidad sexual o de goce, y contra todas las expectativas, los pechos grandes probablemente no son más sensibles al estímulo sexual, y una mujer con los pechos pequeños puede encontrarlos tanto o más sensibles al tacto.

Lo que sí puede suceder es que mujeres con pechos pequeños no reciban la atención suficiente, de parte de su pareja, en esa parte de su cuerpo, mientras que aquellas con los pechos grandes pueden percibir todo el esmero en esa zona y quizá se descuidan otras partes del cuerpo igual de importantes.

Muchas mujeres pueden traducir este estímulo en ansiedad sobre su cuerpo y sentirse inconformes o acomplejadas por el tamaño y forma de sus senos, afectando, ahí sí, la auto percepción sobre sus posibilidades sexuales.

La auto percepción es emocionalmente relevante para las mujeres, más que la visión de los hombres. Es más, es la más común de las razones para que una mujer se sienta insegura.

En ese sentido, los especialistas destacaron que las posibilidades eróticas de los senos dependen de cada mujer y el desarrollo de su sexualidad. E hicieron hincapié en que sin importar el número de corpiño, cada mama tiene terminaciones nerviosas que las convierten en una zona erógena privilegiada a la espera de su exploración.