El otro lado del campeón mundial

Hay dos motivos por los que Marco Materazzi quedará en la historia del fútbol: ser parte de una selección campeona y haber precipitado la despedida de Zinedine Zidane. Pero no es el único antecedente de este férreo defensor italiano

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EFE 162

Existen dos motivos que harán de Marco Materazzi un jugador que entrará en la historia grande del fútbol mundial.

El primero será glorioso y a lo que todo futbolista profesional aspira: haber integrado un seleccionado campeón del mundo. El segundo, será menos feliz: es el jugador que precipitó el peor de los finales para la carrera profesional de un grande como Zinedine Zidane.

Como bien dijo alguna vez el defensor italiano, en él existen dos Marco Materazzi. Primero está el rostro que a él le gusta mostrar: el del jugador entregado al equipo, ese que ayudó tanto para que Italia pudiera empatar contra Francia en la final del Mundial.

Su otra cara, la que intenta ocultar y no con mucho éxito, es la del jugador recio y a veces violento que hasta llegó a ensombrecer el partido clasificatorio de la Champions League entre Villarreal y su equipo Inter, al pegarle un codazo descalificador al capitán de la Selección Argentina, Juan Pablo Sorín (Hacer click en Ver más imágenes).

Esa misma cara oculta volvió a aparecer de a ratos durante la final de la Copa del Mundo de Alemania. Al menos eso ocurrió en dos ocasiones: al cometerle una falta a Florent Malouda que terminó en el penal para Francia y al provocar a Zinedine Zidane para que su retiro se diera con su peor actitud de toda su carrera.

La trayectoria de Marco Materazzi ha tenido sus altos y bajos. Pero actualmente vive uno de sus mejores momentos, al ser elegido el mejor jugador del Inter de Milan y el único de ese club en la selección italiana.

Sin embargo, no todas fueran rosas en su carrera. En 2004 fue suspendido dos meses por darle una trompada en el rostro al entonces defensor del Siena Bruno Cirillo.

Incluso, en la etapa dorada que está viviendo en la actualidad, Materazzi también tiene puntos negativos en lo que se refiere a su comportamiento dentro del campo de juego.

Uno de ellos ocurrió en el partido que el Villarreal español disputó contra el Inter italiano que debía definir a uno de los semifinalistas de la Champions League.

En ese partido, que finalmente ganó Villarreal, Materazzi ensombreció un partido fantástico en el que Juan Román Riquelme fue uno de los principales protagonistas al pegarle un codazo descalificador a Juan Pablo Sorín que dejó al jugador argentino por unos instantes fuera del campo de juego

"No soy un diablo. Admito que cometo errores, pero júzguenme como un hombre. Me cansaría mencionarles las muchas veces que a mis hijos le han dicho en la escuela que soy un monstruo", dijo alguna vez Materazzi, el responsable de haber empañado la despedida del fútbol de Zinedine Zidane.

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