Medea significa ?Ministerio Evangelístico Dios es Amor?, aunque para que la Asociación Cordobesa de Fútbol aceptara su afiliación cambió su nombre por ?Ministerio Educacional Deportivo en la Argentina?.
Antes de empezar el partido los jugadores, se paran en el centro de la cancha y convocan al equipo rival a tomarse de las manos.
?Señor Jesús, te recibo en mi corazón como Señor y salvador de mi vida. Me arrepiento de todos mis pecados. Anota mi nombre en el libro de la vida, Amén?, repiten concentrados con los ojos cerrados y luego comienza el partido.
Los que acaban de orar se encomiendan a Dios y piden por un juego limpio, sin peleas, mientras los contrarios los miran absortos y muchas veces suelen hacer alguna "apreciación" sobre sus rivales.
En la camiseta del Medea se puede leer un versículo del evangelio de San Juan que dice "Jesús: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí?.
Aunque desde las tribunas les griten de todo, los insultos no afectan a los ?medeanos? que ya se acostumbraron y se sienten "el equipo de Dios".
En Villa El Libertador, al extremo sur de la ciudad de Córdoba se levanta el complejo con una cancha de fútbol, un comedor, varios salones y dos playones deportivos rodeando la ?Cúpula catedral? de techo amarillo.
En el templo todos los domingo, se congregan miles de personas a escuchar al pastor Raúl Villarreal, presidente y creador de Medea.
Precisamente desde esta entidad rescatan la corrección que se observa en los partidos que Medea juega de local, milita en la Primera División B, luego de ascender en 2003, ya que nunca se presentan conflictos o peleas que en otras canchas son comunes.
No se vende alcohol, no hay barras bravas y en las tribunas se suele ver a las familias completas, algo extraño en el resto de los clubes.
Las malas palabras pueden aparecer, pero no es la regla ni es parte del comportamiento usual de estos jóvenes, imbuidos del espíritu cristiano.
?Un 20 por ciento de los jugadores participa en nuestra iglesia,acá no se les exige nada, nuestro objetivo es darles un espacio, sacarlos de la droga, el alcohol o la delincuencia, en una zona bastante conflictiva?, dice Daniel Villarreal, de 24 años, uno de los hijos del pastor Raúl y coordinador de la institución.
Pascual Noriega, el ex jugador de Racing de Nueva Italia y otros reconocidos ex futbolistas, como Mario Bevilacqua o Eduardo Maldonado, llegaron a Medea atraídos por la fuerza de su fe y se quedaron.
?Yo era un diablito, cuando llegué y me preguntaba ?¿quiénes son estos locos?" relató Noriega al diario "La Voz del interior".
"Pero de después de conocer a Raúl Villarreal, me dieron ganas de ayudar a contener a los chicos. No les lavamos la cabeza, les enseñamos a amar al prójimo y a los padres, a estudiar y a comportarse con corrección, en medio de una realidad muy dura?, agregó.
Noriega es uno de los dirigentes de la institución y quien coordina el club de fútbol, en el que juegan casi 300 chicos en 11 divisiones.
Atlético Medea puede perder, ganar o empatar, pero sus jugadores siempre estarán contentos, porque dicen que" Dios elige el destino de cada partido".