Alrededor de 500 personas dieron ofrendas en fiesta del sol en Jujuy

Entre indígenas y turistas, se realizó hoy el Inti Raymi, junto al monolito que recuerda la línea imaginaria del Trópico de Capricornio, que pasa por la localidad jujeña de Huacalera

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Unas 500 personas, entre los que había indígenas y turistas, participaron hoy del Inti Raymi o Fiesta del Sol, junto al monolito que recuerda la línea imaginaria del Trópico de Capricornio, que pasa por la localidad jujeña de Huacalera.

Antes que aparezca el Abuelo Fuego, como también se conoce al sol en la cultura aimara de la zona, el Amauta José Jaramillo, realizó una ofrenda a la Pachamama (Madre Tierra), arrojando a un pozo cavado en la tierra, hojas de coca, chicha, cigarrillos, serpentina y papel picado.

En medio de oraciones íntimas y junto a una gran fogata el amauta colocó sobre un paño blanco un sullo (cría de llama sacada del vientre antes de nacer) deshidratado, y lo mostró a los presentes que estaban en ronda, quienes fueron poniendo plaquetas de yeso pequeñas, color blanco (pureza) y amarillo (el sol).

Cuando cumplieron con el pasaje, se completó la ceremonia aymara, arrojando el sullo al fuego, en un momento de gran significación para los presentes y el mundo andino, que trata de conservar los principios de su antigua cultura.

En medio de un singular silencio, el amauta Jaramillo se descalzó y permaneció mirando el cielo hasta que apareció el primer rayo de sol en la zona, cuando los relojes marcaban las 9.10, y comenzó el agradecimiento y gritó "jallalla, jallalla Tata Inti".

El amauta le ofrendó al sol un corazón fresco de llama y en la otra mano un cántaro con chicha (brebaje elaborado con maíz o maná), considerada la bebida sagrada de los Incas, y pidió que no se vendan las tierras donde está ubicado el monolito.

"Estoy triste, mi corazón está apenado, angustiado, porque quieren vender a mi Madre Pachamama, vamos a pelear por ese Trópico", dijo a Télam el Amauta Jaramillo, luego de la ceremonia que se realiza desde hace 16 años, al lado del monolito.

"¿Qué hago acá hermano, llegó el momento de dar el paso al costado, pero cómo hacerlo, si este es un lugar sagrado", se preguntó con una voz doliente.
Muchos de los presentes -entre los que hay periodistas de España y Alemania- pasaron la noche en la zona del monolito en carpas o cerca de una gran fogata, para morigerar los efectos de frío.

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