El Obelisco se pobló de gritos, festejos y cantos por la victoria

El mediodía porteño del viernes concentró en la Plaza de la República a miles de simpatizantes que manifiestan su fervor por el contundente triunfo ante Serbia y Montenegro. Saltos, cantitos y muchas banderas celestes y blancas, para lo que en España definieron como un partido "albicelestial"

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(DyN) Una lluvia de papelitos blancos comenzó a tapizar las calles céntricas de Buenos Aires, mientras peatones y automovilistas eufóricos por la victoria de la Selección Argentina se concentraron en el Obelisco para celebrar.

El sexto gol fue el más gritado desde el interior de las oficinas donde la actividad quedó totalmente paralizada para que los empleados pudieran presenciar el partido de Argentina frente a Serbia y Montenegro, en el Mundial de Alemania.

Los bocinazos ya se convertían en la música sobresaliente en las calles céntricas de la ciudad mientras en el Obelisco se insinuaba ya, minutos antes de las 12, la celebración por el segundo triunfo de Argentina que ya la coloca al borde de la clasificación.

Cual si fuera un estadio de fútbol, con tribunas ciertamente inusuales, el Palacio de Tribunales se convirtió ayer en una caja de resonancia de la goleada argentina 6-0 sobre Serbia y Montenegro en el Mundial de fútbol de Alemania.

A las diez de la mañana, cuando comenzó el partido, los corredores y patios internos de Tribunales quedaron completamente despoblados, como si se tratara de los pasillos de una cancha después del pitazo inicial.

Esa imagen desolada, que parecía mostrar un lugar despoblado, era engañosa: cuando a los cinco minutos de juego Maxi Rodríguez anotó el primer tanto un atronador grito de "gooooooo" mostró dónde estaban y qué hacían jueces, funcionarios y empleados judiciales.

Salvo el papel picado, el resto del folklore futbolero estuvo completo: gritos y aplausos, más pirotecnia y cornetas marcaron que nada más pasaba.

Un cronista de radio, convocado para informar qué ocurría en tribunales cuando promediaba el primer tiempo, sintetizó: "Si algo va a pasar en la Justicia, será después del mediodía".

Los aplausos que rubricaron el final del partido presagiaron la reanudación del movimiento, aunque no necesariamente judicial: no pocos empleados adelantaron el fin de semana y con banderas y gorros buscaron las puertas de salida rumbo al Obelisco.