La música de los mundiales

Casi todo momento importante de nuestras vidas está ligado a una canción, es por eso que le contamos cuales serán las melodías oficiales que acompañarán las futuras emociones de Alemania 2006. Además, recordamos aquellas que fueron furor en el pasado, como Un' estate Italiana

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Como negar que la música está estrechamente relacionada con el fútbol, si los sentimientos se convierten en una avalancha de emociones cuando uno escucha alguna de esas canciones símbolo de los mundiales, no sólo por lo futbolístico, que a veces parece gambetear la gloria como un inexplicable capricho de Dios, sino también por los recuerdos de lugares, personas y sensaciones vividas, imágenes que se funden en sonidos que nos erizan la piel y empañan los ojos.

En 1962 la fiesta del fútbol se organizaba en el país vecino de Chile, allí Los Ramblers entonaban El rock del mundial enmarcando al evento más popular de esta tierra. Cuatro años después, Inglaterra recibiría a las delegaciones al ritmo World Cup Willie, del músico Lonnie Donegan, titulo que llevaba el nombre de la primera mascota mundialista, un León que, casualmente, se repite cuatro décadas más tarde bajo el mote de Goleo VI.

El primer torneo disputado en Alemania, en 1974, tuvo como temas centrales World Cup Fanfare, de Werner Drexler, y Fussball Ist Unser Leben, de Jack White, mientras que el disputado en nuestro país durante 1978, horrorosa dictadura mediante, fue musicalizado por Martín Darre con una marcha oficial que repetía hasta el hartazgo "Veinticinco millones de Argentinos jugaremos el mundial".

También Ennio Morricone, hombre ligado a componer bandas de sonido de célebres largometrajes, realizó una melodía, utilizada oficialmente en aquella época, titulada El mundial.

"Miren, miren que locura, miren, miren que emoción, tiren, tiren papelitos, vamos Argentina que sos el campeón", el obelisco empapelado en celeste y blanco, por primera vez en la historia éramos los mejores del mundo y tras la consagración llegaría un disco, de la dupla Rama-Fontana, que contenía las canciones síntesis de "los laureles que supimos conseguir": Argentina, te queremos ver campeón, El equipo del mundial, La copa es de Argentina, La copa tiene dueño y The hit of viva el mundial.
 
En 1982, España recibió al mundo con los brazos abiertos y Plácido Domingo, con su inigualable voz, interpretaba El mundial, mientras que a Pepe Da Rosa se le ocurrían "Algunos trucos para ganar", como "estudiar bien los caprichos del contrario, y observarlos con mucha psicología y una vez que se conocen sus manías darle fuerte al adversario. Como dicen que en la guerra todo vale, esos son maquiavelismos personales, sin que falten la finura y cortesía, un poquito de salero y picardía y ganamos los mundiales".

Todo acompañaba a la perfección el debut de los campeones junto a Diego Maradona, un ángel que no alcanzaría a levantar vuelo. No pudo ser y regresamos del viejo continente dejando allá el éxito que, tan solo ayer, nos había abrazado.

Pero como la vida da revancha, Joe Hood nos decía oficialmente Bienvenidos, y aún con las alas lastimadas "pintamos de colores las nubes que al pasar, dijeron con grandes letras, en México el mundial. México 86, donde se vivió la emoción". Fue el tiempo del Diez, el barrilete cósmico, aquel del inolvidable gol a los ingleses, el mejor del siglo, el mismo de "La mano de Dios". Y "el mundo, unido por un balón", caería rendido a nuestros pies.

La pelota gira y atrás van quedando melodías que enaltecen las grandes batallas disputadas por los gladiadores modernos. Cómo olvidar a Diego en Italia 90, mostrándose humano cuando parecía venir de otro planeta, derramando las mismas lagrimas de bronca y desconsuelo que a la distancia recorrían nuestras mejillas mientras la voz de Gianna Nannini y de Edoardo Bennato entonaban las estrofas de Un' estate Italiana, sin dudas el himno mundialista por excelencia, el mismo de las atajadas del Goyco.

El viaje deportivo desembarcaría a mediados de 1994 en Estados Unidos, una ceremonia inaugural plagada de errores: una pelota impulsada lejos de un arco que se quebraba misteriosamente por la mitad, un perro desacertadamente elegido como mascota (quizás por la inexperiencia futbolística) y otra composición a cargo de Daryl Hall y John Oates llamada Gloryland que musicalizó uno de los peores momentos de nuestro máximo ídolo. Fue así como, con las "piernas cortadas", abandonamos la "tierra gloriosa".

"La vida es competición, hay que soñar ser campeón. La copa es la bendición Como Caín y Abel, es un partido cruel, tienes que pelear por una estrella, consigue con honor la copa del amor para sobrevivir y luchar por ella", expresaba Ricky Martin en el tema The cup of life, el cual representó la fiesta apertura de Francia 98, y aunque sueños nos sobraban, pronto, demasiado pronto, se transformarían en pesadillas.

Otra vez las manos vacías y cuatro años más de sinsabores, la espera se prolongó hasta el nuevo milenio donde Corea y Japón, organizaron el Mundial 2002. En la apertura del evento la cantante Anastacia interpretó Boom, el músico griego Vangelis, autor de Carrozas de fuego, compuso la melodía Anthem, y la canción nacional Corea Japón 2002, fue desarrollada por los grupos coreanos Brown Eyes y Lena Park conjuntamente con las bandas japonesas Chemistry y Sowelu. Quizás uno de los peores mundiales con arbitrajes por demás sospechosos, un gran marketing para un espectáculo raro y frío, una especie de kermés turística inexplicable, donde los grandes cayeron rápido, muy rápido.

Alemania 2006 tuvo un himno representativo, Celebrate the day, realizado por el cantante alemán Herbert Gronemeyer y el dúo africano Amadou y Mariam mientras que un grupo de rap, llamado Seeeds, hizo lo suyo mientras cincuenta jóvenes bailaban siguiendo el ritmo.

Además, se ha lanzado el álbum del torneo, Voices, el cual incluyó la balada oficial Time of our lives, que interpretará el cuarteto IL Divo junto a Toni Braxton, y ha logrado llegar a los primeros puestos de los rankings con el corte Love Generation, grabado por Bob Sinclair. Para la final de la Copa Mundial, la colombiana Shakira y el rapero haitiano Wyclef Jean entonarán, Hips don't Lie.

Una vez más, la pelota volvió a rodar y con la música regresaron esas tardes mágicas persiguiendo un gol, bajo el cielo de un estadio en el mundo.