El pasado de Oscar Gomez Castañón

Más conocido como "Cholo", el reconocido periodista mantuvo en secreto un gran amor con una famosa actriz. Descubra quién es esta bella dama y la apasionante vida de un hombre ligado al campo

Oscar "Cholo" Gómez Castañón adquirió el reconocimiento del público gracias
a sus trabajos radiales y aunque más de una vez haya confesado: "No me acuerdo cómo caí en la radio, pero me atrapó", no es raro que así haya sido porque desde muy pequeño jugaba a ser conductor.

Los caminos de Puerto Deseado, en Santa Cruz, lo vieron hablando incansablemente con perros y caballos, a los cuales los ubicaba en la categoría de "oyentes" de su programa imaginario. Recordó en más de una oportunidad como conversaba con las montañas mientras estas le devolvían la misma frase en un eco interminable. La televisión, por el momento, era algo impensado y arribaría recién en la década del setenta.

Vivió junto a sus padres y hermanas en una casa hermosa y confortable que les prestaba el Banco Nación, donde su padre se desempeñó como gerente. Sus antepasados, tanto por parte de madre como de padre, vivieron en la Patagonia desde 1865, siendo Oscar y su familia la quinta generación. El pasado y sus orígenes se afincaron en él, algo que llegó a amar con todo su corazón. No es extraño que ahora sea propietario de un campo en 25 de mayo y críe caballos de polo.

Como la mayoría de los adolescentes, este comunicador también tuvo su banda musical, donde se desempeñaba como bajista. Tocaban en fiestas de egresados y realizaban presentaciones por todos los pueblos, recaudando muy buen dinero, muchas veces más que aquel que ganaba su padre en la institución bancaria.

A los 18 años se puso de novio con la reconocida actriz Gigí Ruá, quien fuera su primer amor. "Yo fui su primer todo", dijo Castañón en una oportunidad. Juntos viajaron a Buenos Aires, donde convivieron y estudiaron teatro.

Como actor dio sus primeros pasos en La rebelde de los Anchorena y Estación terminal, dos programas que se emitían por la pantalla del viejo Canal 9, cuando la emisora era propiedad de Alejandro Romay.

"Creo que tuve todas las obsesiones, como apagar las luces, que las llaves estén todas para el mismo lado, caminar por la calle y no pisar la unión de las baldosas. Pero ahora me curé, ya lo he superado", confesó sobre los trastornos obsesivos compulsivos que padeció.

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