De los siete jóvenes involucrados, tres declararon como testigos (Gonzalo Marasco, Germán Braillard y Francisco Méndez) y cuatro como sospechosos (Lautaro y Eduardo Braun, Andrés Gallino y Horacio Pozo).
De las declaraciones testimoniales e indagatorias según el caso, de los siete jóvenes que la policía de Garopaba vinculó en la causa y que fueron realizadas frente a la jueza María Esther Campanher, estos, niegan haber tenido vinculación alguna.
Aseguran además, que fueron golpeados brutalmente pero que no pidieron ayuda a algún médico porque uno de ellos estudiaba veterinaria según infoma el diario Clarín que tuvo acceso a las declaraciones de los cuatro sospechosos ante la Justicia correntina.
También señalan los cuatro sospechosos que no participaron de ningún hecho vinculado con la muerte de Malvino, hablaron de una pelea general en la cual recibieron muchos golpes y que sintieron mucho miedo.
Pese a todo y a pesar de las negativas, tanto Eduardo Braun como Horacio Pozo fueron reconocidos como los agresores con nombre y apellido por parte de varios testigos aunque ellos insistan en querer saber por qué los involucran a ellos.
Por su parte, Lautaro Braun, negó haber tirado la piedra que golpeó a Malvino y aseguró no haber estado en la pelea y que todos se fueron por miedo a la acción de las patotas y al capanga del lugar.
En sus cuestionarios, la jueza repitió varias veces la palabra fuga: preguntó cómo se fugaron, en qué auto se fugaron, por qué se fugaron. Sin embargo, los sospechosos aseguraron no haberse fugado. Aunque para la jueza esto no sea un dato menor ya que la presunción de fuga es un argumento que puede justificar una orden de detención preventiva.