La mujer que recibió un transplante de cara recuperó la sensibilidad

Isabell Dinoire, que fue operada el 27 de noviembre, aseguró que todavía tiene "un problema de movilidad, de simetría como dicen los mèdicos" y reconoció tener dificultad para pronunciar los sonidos labiales. Las cicatrices se atenuaron considerablemente y los médicos confían en que "va a mejorar todavía más" 

AP 162

La mujer que hace cinco meses recibió un trasplante de cara en un hospital de Amiens (norte de Francia), en lo que constituyó una primicia mundial, afirma que recuperó completamente la sensibilidad.

"Tengo todavía un problema de movilidad, de simetría como dicen los médicos", explica en una entrevista publicada hoy por

Isabelle Dinoire, que reconoce que tiene dificultad para pronunciar los sonidos labiales -la 'p' y la 'b'-.

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En todo caso, Dinoire (38 años) subraya que desde su primera aparición pública el pasado mes de febrero, cuando se reveló su identidad, hubo muchos progresos: las cicatrices se atenuaron considerablemente" y los médicos confían en que "va a mejorar todavía más".

La mujer, a quien el 27 de noviembre le trasplantaron de una donante muerta un triángulo de rostro que incluía la nariz, los labios y el mentón, tiene que acudir una vez por semana al hospital de Amiens donde le operaron los especialistas Bernard Devauchelle, Jean-Michel Dubernard y sus equipos.

Allí se somete a una serie de análisis, a sesiones de reeducación con un fisioterapeuta y recibe visitas de psicólogos y otros facultativos.

Además, una vez al mes debe trasladarse al hospital universitario de Lyon (este) donde se le realiza un estudio completo y se le ajusta el tratamiento destinado a evitar un rechazo del injerto, que pasó de una veintena de pastillas diarias a una decena actualmente.

Precisamente para poder controlar día a día el riesgo de un rechazo, a Dinoire se le trasplantó una muestra de piel de la donante con el objeto de que la paciente pueda verificar por sí misma cualquier signo de anomalía o reacción extraña.

La mujer no quiere entrar en detalle sobre las circunstancias del accidente que le desfiguró la cara: el ataque de su perro cuando se encontraba inconsciente por haber tomado gran cantidad de medicamentos en lo que algunos presentaron como un intento de suicidio.

También se muestra esquiva sobre los beneficios económicos que obtuvo por la venta en exclusiva de las primeras imágenes de la operación.

"Me dicen que tengo derecho al 50%, pero yo no lo gestiono. Tengo confianza como la tuve en el equipo médico", se limita a comentar Dinoire.

Únicamente admite que ahora cuando va a comprar al supermercado no mira hasta el último céntimo como hacía antes del accidente, cuando trabajaba ocasionalmente con contratos subvencionados por el Estado, tras la quiebra de la empresa de lana en la que había trabajado anteriormente.

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