Cuando la pelea entre hermanos se vuelve peligrosa

Es común y esperable que los hermanos discutan, pero existe un límite. Cuando las diferencias llevan a agresiones y abusos es hora de poner un alto

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Las peleas entre hermanos son necesarios e inevitables, pero pueden convertirse en un factor de riesgo si no se tiene cuidado. Cuando las peleas terminan en agresiones fuertes es momento de poner un alto y analizar la situación.

Las diferencias ayudan a aprender a solucionar conflictos en un ambiente protegido. El vínculo permite discutir sin perder el cariño. Pero esas peleas pueden causar un daño físico o psicológico preocupante.

La socióloga Angélica Benavides explicó a una nota para el diario La Tercera que si bien "son necesarias las discusiones y que los niños aprendan a defenderse, se debe marcar el límite: no herir, ni causar daño al otro. El padre puede aceptar que discutan, que peleen, pero sin ocasionar ningún daño".

La edad más propensa para este tipo de abusos es de seis a doce años. Es muy común cuando los niños tienen pocos años de diferencia.

Los niños entre dos y nueve años que son repetidamente atacados por sus hermanos presentaron dos veces más síntomas severos de estrés post-traumático, ansiedad y depresión, que los niños mayores. A raíz de eso, sufren problemas al dormir, insomnio, estallaban en llanto y temores.

"Es una forma muy seria de victimización", explicó el doctor David Finkelhor, sociólogo y autor del estudio realizado en el Laboratorio de Investigación de la Familia de la Universidad de New Hampshire, en Estados Unidos. "Si yo agredo a mi esposa, nadie tendría problemas en verme como un criminal, pero cuando un niño hace lo mismo con su hermano, exactamente el mismo acto será visto como una simple pelea o un altercado".

"El que un niño manifieste su conducta de agresión no es un problema. Lo importante es observar por qué ocurre y si se repite", explicó la especialista Paola Skoknic. También se debe considerar la edad: "Hay conductas esperables según la edad. Por ejemplo, antes de los cinco años es normal que uno empuje a otro porque quiere algo. Pero si es más grande no", concluyó.

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