La supermodelo alemana Heidi Klum fue elegida para dirigir el concurso "La próxima Top Model de Alemania", un reality show en el que doce jóvenes compiten por entrar en el mundo de la moda.
El problema es que una de las concursantes fue echada porque pesaba 52 kilos. El tema subió hasta ministros y funcionarios que ahora dicen que la dueña de las mejores piernas del mundo "incita a la anorexia".
El diario alemán Der Tagesspiegel reveló que una de las candidatas fue eliminada en un programa piloto del show, que hoy ven tres millones y medio de personas, porque fue considerada muy gorda para modelar: Irina mide 1,76 y pesa 52 kilos.
Ahora médicos y psicólogos aparecen en los medios con críticas a la obsesión por la flacura.
Una diputada de CDU, Julia Kloeckner, definió al show de "irresponsable", y la liberal Cornelia Pieper pidió la suspensión del programa.
También se involucró la ministra de Justicia de Alemania, la socialdemócrata Ulla Schmidt, que dijo que "no se puede tener un puesto en la sociedad a través de operaciones estéticas o el ayuno" y que "la locura por la delgadez puede ser un peligro para la vida".
Heidi, por su parte, deberá comparecer para ver si dijo "es un poco gruesa" en el piloto, como así la acusan, pero ya dejó ante la prensa una posición polémica: "No somos nosotros sino los estilistas quienes definen las reglas en este campo. El cuerpo debe tener las medidas requeridas en el mundo de la moda. En este trabajo se vende una belleza que no existe en la realidad, en la calle. Las medidas ideales de 90-60-90 no las tiene ninguna, ni yo las tenía al inicio y no las tiene ninguna de las participantes del concurso".
En Alemania pulunan por los medios madres de niñas muy altas y muy delgadas que sufrieron el mismo choque con el mundo de la moda internacional.
Las conclusiones son inciertas pero apuntan a que ese golpe en las jovencitas no termina en el concurso de Heidi Klum ni en las bellas germanas que se postulan para ser, paradójicamente, seguidoras de la voluptuosa precursora Claudia Schiffer.
Temen que muchas otras chicas estén consumiendo la droga de la belleza de pasarela a toda costa.