El arte del dibujo animado, en pleno auge en Argentina

Animé, dibujitos o cómic, la moda de las series de tv con personajes de fantasía abrió una masiva tendencia artística en el país, donde la capacidad y talento de los dibujantes es requerida desde el exterior. Claudio Briasco, una de máximas autoridades en la materia, explicó el fenómeno a Infobae.com

Guardar
  162
162

Claudio Briasco frunce el ceño cuando habla, su boca se esconde detrás de una protectora barba entrecana y sus ojos no enmarcan una mirada complaciente. A simple vista, podríamos afirmar que el hombre que llegó a ser una de las máximas autoridades nacionales en dibujo animado y cómic, no tiene la risa fácil.

Sin embargo, en su estudio del barrio porteño de Palermo y con varios de sus satíricos dibujos de escoltas, Briasco destila una ironía que de pronto lo transforma en Bart Simpson o habla del dibujo con la misma ternura de cualquier príncipe nacido en el planeta Walt Disney.

?Yo soy un poco de las dos cosas?, admite a Infobae.com cuando se refiere a su perfil profesional, que desde los primeros años del regreso de la democracia al país se fue consolidando en un 50 por ciento como dibujante de la gran industria norteamericana y el resto como creador de obras con carácter propio.

La trayectoria de Briasco es indiscutible y, como él mismo dice, ?son muy pocas las cosas? que lo pueden asombrar en materia de animación. Trabajó para Hanna-Barbera, Disney, Cartoon Network, Patagonik y estudios de publicidad donde aggiornó el archiconocido dibujito del niño que desde hace años vende suavizante para la ropa y los grotescos mosquitos y cucarachas que son aplastados por otro también popular producto insecticida.

Un capítulo de Aladín lleva su impronta, aunque su verdadero estilo sea el neo-kisch, más cercano a las animaciones de la tira Ren y Stimpy. ?Me gusta más ese corte, lo no institucional por arriba de lo comercial?, afirma el exigente director de Club Cartún, una escuela taller que propone la búsqueda de la impronta personal en cada dibujante.

¿Está de moda el dibujo animado?
Hay un espíritu mediático sobre el tema y mucha gente se acerca por eso. Esa gente lo quiere todo ya. Quiere sentarse y hacer sus propias creaciones de inmediato o copiar otras y hacer una tira, o lo que sea que tenga un resultado inmediato. El tema, en realidad es bastante más complejo. En primer lugar en la Argentina no existe la estructura para desarrollar animación.

Lo que señala Briaco no es, sin embargo, un impedimento para que, desde el exterior, se busque la creatividad, talento y, por qué no, mano de obra argentina a un costo, hoy, más bajo.

?En estos momentos ?dice adelantando la primicia de un proyecto que lo tiene entre su tripulación- Patagonik está haciendo acá El Arca de Noé, lo que implica que mucha gente va a trabajar allí?.

Es que, según el dibujante, ?quien aprende dibujo animado está capacitado para abordar otras cosas porque tiene un target muy amplio?. Eso es lo que él mismo impulsa desde sus clases ?adentrarse en la animación sin apuros y con ganas de aprender todo, tener la paciencia para bancar el proceso de laburo y no buscar resultados inmediatos?.

Sus propios alumnos Club Cartún admiten que la ansiedad no es el mejor estado que se le pueda mostrar a Briasco, quien personalmente se encarga de corregir y criticar a todos sus discípulos.

Las escuelas de animación se perfilan como una nueva expresión artística y salida laboral de los tiempos modernos argentinos. ?Ojalá ?dice Briasco- que esto sirva para el desarrollo de la industria local, además de la internacional?.

Nerina Sturgeon
nsturgeon@infobae.com