El párroco español Jorge González es un adicto a internet y creó su propio sitio para contactarse con los fieles.
Todas las noches el cura de la parroquia madrileña Beata María Ana Mogas dedicaba unas horas de su tiempo para actualizar su ?blog?, charlar con colegas y con internautas que los contactó vía un chat de internet.
?El chat me sirvió para conectarme con mucha gente muy alejada de la Iglesia, algo que no es fácil?, dijo el padre Jorge al sitio IBLNews.
Los fieles le pedían consejos y él respondía con la palabra de Dios. Jorge contó que esta labor lo desbordó y tuvo que dejar de entrar en el chat.
?Me absorbía, me llevaba muchas horas?, afirmó el sacerdote, quien continúa escuchando a unos pocos elegidos desde la privacidad del ?messenger?.
A través del chat llegó a contactarse con discapacitados físicos de todo el mundo, hasta ayudó a una chica que hace unos meses terminó casándose.
?Ayudé a algunas personas a retomar su vida con sensatez. El chat es un mundo muy irreal y muy rápido, los enfados y enamoramientos suceden en unos segundos?, aseguró.
Sin embargo Jorge destacó que la ?gente que entra en los chat tienen muchos problemas afectivos y siempre quieren algo más?. Por eso advirtió a aquellos que están dispuestos a romper una familia por un amor virtual: ?No cambies tu vida real por la virtual?.
El cura escribió todas sus experiencias en un libro titulado ?Dios se encarnó en un chat?, donde con su relato intenta hacer reflexionar a la gente sobre ese mundo ficticio tan propio de las charlas virtuales.
Pero lo entusiasma cuando habla de las ?preciosas e impresionantes? confesiones de algunos internautas.
?El chat es muy interesante porque es un medio muy anónimo y muy privado. La gente se explaya y escribe cosas que quizá no contaría a su párroco porque le conoce?, añadió.