La cadena de comida rápida Burger King anunció hoy una oferta pública de acciones para finales de febrero o principios de marzo, con el objetivo de comenzar a cotizar en la bolsa de Nueva York.
"Nuestro objetivo ha sido siempre ser una empresa cotizada", dijo el presidente y consejero de la cadena Greg Brenneman, responsable del cambio de estrategia que ha abordado el grupo y que le permitió volver a los beneficios, tras años de pérdidas.
"Creemos que la transparencia y la estabilidad en el accionariado que conlleva la cotización en bolsa beneficiará a nuestros empleados y a nuestros franquiciados", añadió en un breve comunicado.
La empresa anunció su intención de iniciar los trámites ante la Comisión de Valores estadounidense para lanzar una oferta pública de colocación de acciones en las próximas semanas, si bien no detalla el volumen del capital que sacará a la venta.
Burger King, con sede en Miami (Florida) y franquicias por todo el mundo, fue adquirido por un grupo de inversores privados en el año 2002 por unos 1.500 millones de dólares. Hasta entonces, estaba en manos del grupo británico de alimentación Diageo.
Su salida a bolsa ha sido largamente esperada por los mercados, dado que el floreciente sector de la comida rápida estadounidense está representada por el gigante McDonalds, pero no contaba con su directo competidor.
Precisamente, la pasada semana se produjo la salida a bolsa de una filial de McDonalds, Chipotle, especializada en comida mexicana, y lo hizo con gran éxito, ya que duplicó su precio en una sola jornada.
Para calentar el ambiente ante su próximo debut en los mercados, Burger King anunció su regreso el próximo domingo, tras once años de ausencia, a la Super Bowl o final del fútbol americano, un espectáculo seguido por 133 millones de personas en Estados Unidos.
Considerado el evento más importante de la televisión norteamericana, incluso por encima de los Juegos Olímpicos, Burger King estará presente con un anuncio de 60 segundos, lo que podría costar en torno a cinco millones de dólares.
Los organizadores de la Super Bowl creen que el espectáculo puede llegar a ser visto por cerca de 1.000 millones de personas en casi 200 países.