La ?maldición? del submarino que evitó la Tercera Guerra Mundial

La nave soviética K-19 en 1961 evitó una catástrofe nuclear de proporciones gigantescas. La mala suerte del submarino se inició desde su construcción y posterior botadura, donde no se rompió la tradicional botella de champagne. Mijaíl Gorbachov contó la historia de la nave y el por qué quiere que la tripulación reciba el Nobel de la Paz

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El ex presidente de la URSS Mijaíl Gorbachov propuso nominar para el premio Nobel de la Paz-2006 a la tripulación del legendario submarino soviético K-19, que en 1961 salvó al mundo de una catástrofe nuclear y de una eventual guerra atómica.

El artífice de la "perestroika", la política de apertura en la extinta Unión Soviética, de la que fue primer y último presidente, formuló su iniciativa en una carta oficial al Comité de Premios Nobel que difundió hoy la Fundación Gorbachov.

La propuesta de Gorbachov, él mismo Nobel de la Paz de 1990, alude a un episodio casi ignoto de la Guerra Fría que casi terminó en un cataclismo como Chernóbil, pero que hace tres años se conoció mundialmente gracias a la película "K-19, The Widowmaker" de Kathryn Bigelow, protagonizada por Harrison Ford y Liam Neeson.

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Más conocido popularmente como "Hiroshima" por su larga lista de desgracias y por haber estado al borde de una tragedia nuclear, el K-19 fue el primer submarino atómico soviético armado con misiles.

Durante la construcción del K-19 murieron varios obreros, en la botadura no se rompió la tradicional botella de champán, señal de mala suerte, y su primera misión se adelantó para no quedar detrás militarmente de Estados Unidos.

Pero en el viaje falló el sistema de refrigeración del reactor y la temperatura subió a más de mil grados, con peligro extremo de un cataclismo nuclear que se evitó gracias al sacrificio de los nueve tripulantes que se sometieron a radiaciones brutales.

Tras la operación de improvisar un circuito refrigerante, sólo uno de los héroes sobrevivió, con quemaduras brutales, y narró la peripecia en 1991, al desintegrarse el imperio comunista.

El K-19 fue reparado en lugar de ser desguazado y todavía tuvo otros dos accidentes: una colisión con un submarino norteamericano en 1969 y un incendio en 1972 en el que murieron 28 hombres.

"Gracias al valor de estos heroicos marineros, se evitó una explosión térmica del reactor nuclear y la consiguiente catástrofe ecológica" en las aguas del mar de Noruega, en el océano Glacial Artico, donde ocurrió el accidente, señaló Gorbachov.

Precisó que, según expertos, la explosión de K-19 sería "decenas de veces más potente que la de Chernobil", la planta ucraniana donde en 1986 ocurrió la mayor catástrofe nuclear de la Historia, que contaminó vastos territorios en Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

Gorbachov también destacó que el accidente en el submarino soviético sucedió el 4 de julio de 1961, "durante la Guerra Fría y en medio de la Crisis del Caribe, cuando la URSS y EEUU mantenían en estado de alerta sus buques de guerra y submarinos atómicos".

Por si fuera poco, en el momento de la avería, el submarino estratégico se encontraba cerca de la isla noruega de Jan Mayen, donde entonces había una base de la Alianza Atlántica.

"La explosión en el submarino K-19 podía haber sido interpretada como una provocación militar por parte de la URSS y un intento de asestar un golpe nuclear contra las costas de Norteamérica", indicó Gorbachov.

Agregó que "Estados Unidos y la OTAN podrían haber respondido con un ataque inmediato, lo que en definitiva desencadenaría la Tercera Guerra Mundial".

Gorbachov recordó además que las autoridades soviéticas ocultaron la tragedia hasta 1990, inclusive a las tripulaciones que relevaron a los marineros del capitán Nikolái Zatéyev, quien dirigió las obras de reparación del reactor en alta mar.

"Nadie de la tripulación de Zatéyev fue condecorado por el Estado, y después se supo que los marineros, que morían a causa de la terrible enfermedad, eran enterrados en secreto, de noche, en ataúdes especiales de plomo, y sin avisar siquiera a sus familiares ni revelarles el lugar del entierro", escribió Gorbachov.

También informó al Comité de Premios Nobel de que actualmente de los 139 tripulantes del K-19 quedan con vida sólo 56 personas, y fue el capitán del submarino, Zatéyev, murió en 1998.

"Todos estos hombres, que se hallaban aquella mañana a bordo del submarino y cumplían su trabajo, merecen que la comunidad mundial los reconozca como personas que hicieron, cada uno en su lugar, todo lo posible para salvar la paz en el mundo", manifestó.

Además, semejante acto de justicia histórica "sería otro gran símbolo del fin irreversible de la Guerra Fría", puntualizó Gorbachov, uno de los artífices de la caída del Muro de Berlín y del final de la confrontación Este-Oeste.

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