Burdisso: "Mi hija es la estrella, porque hizo todo con alegría"

El defensor del Inter relató los duros momentos que pasó cuando se le descubrió a la niña un tumor maligno. Estuvo siete meses sin jugar. Dijo que "el tiempo del llanto quedó atrás" y que se aferró a Dios

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"El tiempo del llanto quedó atrás", es la frase con que Nicolás Burdisso, de Inter y ex Boca, define su presente, tras siete meses inactivo por la enfermedad de su hija, Angelina, de dos años, que comenzó una alentadora recuperación.

Todo comenzó con un simple golpe en la cabeza, producto de la travesura de cualquier niño, pero ese "chichón que nunca se iba" derivó en lo peor: le diagnosticaron que padecía un tumor maligno, los médicos estudiaron de dónde provenía y se determinó que la pequeña sufría de leucemia.

"En octubre de 2004 estábamos comiendo pizzas y viendo partidos del torneo argentino en la casa del Cuchu Cambiasso, en Milán, y Angelina se cayó de un sillón y le salió un chichón que con el correr de los días no se le iba. La vio un neurocirujano de Italia y en noviembre la volvimos a hacer ver, pero nadie nos decía algo confiable", relató el defensor.

Y agregó: "Después, vinimos a la Argentina para las fiestas y acá seguía todo igual. Cuando volvimos a Italia le hicimos una tomografía y dio muy mal. Nos sugirieron operarla para extraerle el bultito. Preferimos hacerlo en la Argentina, y después de hacerle la biopsia nos confirmaron que tenía leucemia".

Sin embargo, con el optimismo que siempre lo caracterizó, Nicolás -junto con su mujer, Belén-, enfrentó el problema sin temores, la salud de su hija pasó a ser la prioridad y dejó de jugar en Inter para estar junto a Angelina durante el tratamiento.

Hoy, la pesadilla pasó, la niña superó el tratamiento, volvió a sonreír, a jugar, a cantar... Y en los ojos de Burdisso se reflejó otra vez el entusiasmo por correr detrás de una pelota.

Comenta el jugador de 24 años que "ella ahora está en una etapa que se llama mantenimiento. Está medicada con pastillas, y atrás quedó el tratamiento más agresivo. Este mes es casi el octavo de quimioterapia y ella está muy bien. El tiempo del llanto quedó atrás. Es la estrella, si se puede decir así, porque hizo todo con alegría".

"Ahora tenemos que seguir con los controles y pidiéndole a Dios y la Virgen que la sigan ayudando. Lo más difícil ya pasó. Ahora tenemos otro integrante de la familia para cuidar, Facundito, de tres meses. Es muy tranquilo, nació de la forma que necesitamos en este momento", añadió el ex futbolista de Boca, en entrevista publicada por el diario La Nación.

Consultado sobre los motivos que lo mantuvieron de pie en los momentos más difíciles, relató: "Primero, por mi forma de ser y mi creencia, me aferré en Dios y a la Virgen. Puse todo en manos de ellos. Para nosotros fue muy importante que Angelina hiciera todo más fácil. Se me aflojaron las piernas, pero lo primero que pensé es que iba a pasar, aunque los tiempos de incertidumbre y de temores no me los saca nadie".

"Esto nos cambió la vida, pero no tenemos un mal recuerdo. Fue una prueba en la vida. Yo estuve las 24 horas del día durante casi ocho meses con mi hija, algo que por mi profesión era imposible", admitió, y concluyó: "Conocí un mundo nuevo, que es el de las familias que pelean por la salud de sus hijos y los chicos que pelean por salir adelante. Uno siempre escucha en la radio o lee en los diarios de estos problemas, y nunca piensa que le va a tocar a uno, pero no es así".

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