Estrella porno de 13 años dejó el negocio gracias a un periodista

Un joven californiano tenía sus propias páginas en donde se mostraba a cambio de dinero y regalos. Logró dejar esa actividad gracias a un periodista del New York Times

Guardar
  162
162

Justin Berry comenzó a incursionar en la web en 2000, cuando sólo tenía 13 años. Se sentía solo y pensó que una cámara en la computadora podría ayudarlo a conseguir amigos en Internet. El joven se topó con ofertas de adultos para verlo desnudo a cambio de dinero.

Durante cinco años este adolescente mantuvo una de las páginas pornográficas más visitadas. A espaldas de su familia, manejaba desde su cuarto un negocio que le permitía ganar dinero y recibir regalos de todo tipo. Sin embargo, Justin no estaba conforme con la doble vida que llevaba. El contacto con un periodista lo ayudó a dejarla.

El diario The New York Times realizó una investigación durante seis meses para desenmascarar el negocio de menores de edad que venden sus propias fotos eróticas por Internet. Kurt Eichenwald fue el autor de la nota y quien se contactó con Justin en junio, informó el sitio Las Ultimas Noticias.

Después de varios encuentros, el periodista ayudó al joven, que ya tenía 18 años, a dejar su negocio. Le brindó la posibilidad de hacer algo bueno con la terrible experiencia que había vivido. Todos sus contactos servirían para localizar a los adultos que explotan menores a través de la web.

Justin compró su ?webcam? con la intención de hacer nuevos amigos, ya que no era popular en el colegio. Pero el primero día que se conectó recibió mensajes de hombres que querían verlo en situaciones sexuales. Uno de ellos le ofreció 50 dólares por verlo sin su remera. El joven aceptó.

"Pensé, al fin y al cabo, que me quitaba la camisa gratis en la pileta. ¿Cuál es la diferencia?", contó Justin, quien registró su página en un directorio de sitos con cámara.

A poco tiempo los pedidos fueron siendo más atrevidos. Justin se mostró en la ducha, masturbándose y hasta teniendo relaciones con prostitutas. Esto lo convirtió en una estrella del porno infantil en la web y sus páginas eran visitadas por 1.500 adultos.

Su madre comenzó a notar el dinero extra que tenía y todos los regalos que recibía. Pero Justin siempre se justificaba diciendo que era dueño de una empresa de desarrollo de sitios web.

Su anonimato terminó cuando un compañero descubrió sus videos en la web. Las escenas pornográficas fueron copiadas y repartidas entre los alumnos de su colegio. Justin fue motivo de burlas y maltratos.

Trató de dejar esta doble vida que llevaba. Logró hacerlo gracias a la ayuda de Eichenwald. Con los datos que el joven tenía, el periodista logró hacerse de una lista de los clientes, entre los que abundaban médicos, abogados y hombres de negocios.

Justin se puso en contacto con el Departamento de Justicia. "No quería que esa gente hiciera daño a ningún chico más. No quiero que nadie más tenga la vida que he tenido yo".

Los arrestos de los pervertidos clientes comenzaron en septiembre y Justin logró retomar su vida dejando de lado la pornografía.